Saltar al contenido
Traumatología y OrtopediaDr. Anthony Cevallos
Traumatología y Ortopedia · Dr. Anthony Cevallos · t.cescac.com/tema/fractura-supracondilea-humero-nino/

Fractura supracondílea del húmero en el niño

Verificado · 922 cifras revisadas Actualizado el 23 de octubre de 2026 Nivel R1-R4 Trauma pediátrico
Contenido del tema
  1. En 30 segundos
  2. Pilares
  3. No olvidar
  4. Definición
  5. Epidemiología
  6. Mecanismo de lesión
  7. Anatomía del codo en crecimiento
  8. Variantes: flexión, tipo IV y codo flotante
  9. Clasificación de Gartland y su utilidad
  10. Diagnóstico: de la sospecha a la fractura
  11. Examen físico: mano, nervios y compartimentos
  12. Imágenes: qué pedir, qué medir y qué no se debe sobreinterpretar
  13. Algoritmo de decisión
  14. Tratamiento: del yeso a las agujas y cuándo abrir
  15. Técnica quirúrgica: reducción cerrada y agujas
  16. Complicaciones: vasculares, nerviosas, compartimentales y de la fijación
  17. Pronóstico
  18. Rehabilitación y seguimiento
  19. Novedades 2024-2026
  20. Perlas y trampas
  21. Para recordar
  22. Autoevaluación
  23. Caso de staff
  24. Tema libre
  25. Lecturas y videos
  26. Mis notas
  27. Referencias
  28. Citar este tema

En 30 segundos

  • Es la fractura de codo más frecuente del niño: entre 55 % y 80 % de las fracturas de codo [1]. Casi todas son en extensión, 97 % a 99 %, por caída con la mano apoyada [1].
  • Lo que decide la conducta es el desplazamiento (Gartland modificado) y el estado neurovascular. La guía AAOS sugiere inmovilizar el tipo I y reducir y fijar con agujas lo desplazado, ambas con recomendación moderada [2].
  • El peligro no es solo el hueso: entre 10 % y 20 % de las fracturas desplazadas tienen alteración vascular y entre 6,5 % y 19 % lesión nerviosa; el síndrome compartimental es raro (0,1 % a 0,3 %) pero no se puede perder [1].
  • fractura supracondílea
  • húmero distal pediátrico
  • Gartland
  • Wilkins IIA y IIB
  • Leitch tipo IV
  • línea humeral anterior
  • ángulo de Baumann
  • signo de la almohadilla grasa
  • mano rosada sin pulso
  • mano blanca sin pulso
  • nervio interóseo anterior
  • reducción cerrada y agujas
  • agujas laterales divergentes
  • aguja medial y nervio cubital
  • síndrome compartimental
  • cúbito varo
  • fractura en flexión
  • codo flotante
  • pérdida de reducción
  • guía AAOS
  • cirugía diferida
  • abordaje anterior del codo

Pilares

  • Primero la mano, luego el hueso: pulso, perfusión y los tres nervios se examinan y se anotan antes de manipular, y se repiten después [1][3].
  • Lo desplazado se reduce y se fija: reducción cerrada con agujas es la recomendación moderada de la AAOS para Gartland II y III y para la flexión desplazada [2].
  • La técnica manda el resultado: agujas bien separadas en el foco, ambas columnas tomadas y una tercera aguja lateral ante la duda previenen la pérdida de fijación [4][5].
  • Mano blanca sin pulso es una urgencia vascular; la mano rosada sin pulso tras reducir es el escenario sin consenso, que se vigila de cerca o se explora [2][6].
  • La aguja medial es la que lastima el cubital: se evita o se coloca con minincisión y el codo semiextendido [2][7][1].

No olvidar

  • Examinar todo el miembro: la fractura asociada más frecuente es la del radio distal [1].
  • Documentar la exploración neurovascular antes y después de reducir; si no se pudo completar, anotarlo [1].
  • Tras fijar, inmovilizar a unos 70° de flexión: más flexión no mejora el resultado y aumenta el riesgo compartimental [1].
  • Un pulso presente no descarta síndrome compartimental [3].

Definición

La fractura supracondílea cruza el húmero distal por encima de los cóndilos, en la zona donde el hueso se adelgaza entre las fosas olecraniana y coronoidea [14]. Es extraarticular [1]. En el niño casi siempre se produce en extensión, por una caída con la mano apoyada [1].

Por qué merece un capítulo entero. Reúne tres problemas de la ortopedia pediátrica: un hueso que casi no remodela una malunión [14], un paquete neurovascular pegado al foco [3] y una fijación en la que los errores se pagan con deformidad o con un nervio [4][1].

Qué se espera que sepas al terminar. (a) Reconocer el tipo por la radiografía y por la clínica. (b) Decidir entre inmovilizar, reducir y fijar, o abrir. (c) Resolver la mano sin pulso. (d) Colocar las agujas evitando los errores previsibles. (e) Vigilar lo que se complica y explicarlo a la familia.

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  3. Sankar WN, Hebela NM, Skaggs DL, Flynn JM. Loss of pin fixation in displaced supracondylar humeral fractures in children: causes and prevention. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):713-7. doi:10.2106/JBJS.F.00076 doi:10.2106/JBJS.F.00076 Serie de casos lista final
  4. Howard A, Slongo T. Distal humeral surgical and developmental anatomy. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/distal-humeral-surgical-and-developmental-anatomy enlace oficial Página oficial lista final

Epidemiología

Es la fractura de codo más frecuente en la infancia: entre 55 % y 80 % del total de fracturas de codo y hasta dos tercios de las que obligan a ingresar [1]. Se ha estimado una incidencia de 177,3 por 100 000 [1].

Edad. La mediana ronda los 6 años y el pico está entre los 5 y los 8 [1]. Suele deberse a una caída desde altura o a actividades deportivas o de ocio [1].

Sexo y lado. La revisión EFORT describe más casos en varones y un compromiso del brazo no dominante 1,5 veces más frecuente [1].

Tipo. Entre 97 % y 99 % son fracturas en extensión [1]. En una serie de 2783 fracturas operadas en un centro de referencia, 95 (3,4 %) fueron en flexión [15]. Las en flexión importan más de lo que su frecuencia sugiere, porque se asocian con más lesiones del cubital y con más reducción abierta (ver Variantes) [15].

Datos epidemiológicos clave
DatoValorFuente
Proporción de las fracturas de codo del niño55 % a 80 %EFORT [1]
Incidencia estimada177,3 por 100 000EFORT [1]
Edad mediana y pico6 años; pico de 5 a 8 añosEFORT [1]
Fracturas en extensión97 % a 99 %EFORT [1]
Fracturas en flexión (serie de 2783 operadas)3,4 %Flynn 2017 [15]
Brazo no dominante1,5 veces más afectadoEFORT [1]

Fuente: [1], [15]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Flynn K, Shah AS, Brusalis CM, Leddy K, Flynn JM. Flexion-Type Supracondylar Humeral Fractures: Ulnar Nerve Injury Increases Risk of Open Reduction. J Bone Joint Surg Am. 2017;99(17):1485-1487. doi:10.2106/JBJS.17.00068 doi:10.2106/JBJS.17.00068 Estudio de cohorte lista final

Mecanismo de lesión

Extensión (la gran mayoría). Piense en una palanca: el codo llega a la extensión completa, la punta del olécranon queda trabada en su fosa y desde ahí hace de punto de apoyo, de modo que la carga abre el húmero distal desde su cara anterior hacia la posterior [1]. Si la energía alcanza para romper también la cortical de atrás, el fragmento distal termina desplazado hacia atrás, colgado del periostio posterior, que hace de bisagra [1]. El adelgazamiento entre las fosas y la tendencia del codo infantil a hiperextender explican por qué casi todas son en extensión [14].

Hacia dónde se desplaza y por qué importa. Sobre la frecuencia hay dos datos: los trabajos antiguos atribuían al posteromedial 75 % de los casos, mientras que la serie propia de los autores de EFORT repartió casi por mitades el posteromedial y el posterolateral [1]. La regla práctica es girar el antebrazo hacia el lado cuyo periostio quedó entero, para tensarlo: en el posteromedial ese periostio es el medial y se prona, lo que además impide que la fractura colapse en varo; en el posterolateral es el lateral y se supina [1]. El desplazamiento también predice qué se lesiona: en el posteromedial peligra el radial; en el posterolateral, la arteria braquial y el mediano o el interóseo anterior [1].

Flexión (1 % a 3 %). El mecanismo típico es el inverso: un impacto directo con el codo ya doblado, con la bisagra perióstica por delante; en este patrón el nervio que más sufre es el cubital [1].

Cómo se rompe el húmero distal en una fractura en extensión
Cómo se rompe el húmero distal en una fractura en extensiónEsquema de 6 elementos: Caída con la mano apoyada y el codo en extensión; El olécranon se encaja en su fosa y actúa de fulcro; Falla primero la cortical anterior, en la zona fina entre las fosas; Con energía alta se rompe la cortical posterior; El fragmento distal se va hacia atrás; el periostio posterior hace de bisagra; Fragmento proximal contra braquial, mediano y radial: riesgo neurovascular. Relaciones: Caída con la mano apoyada y el codo en extensión → El olécranon se encaja en su fosa y actúa de fulcro; El olécranon se encaja en su fosa y actúa de fulcro → Falla primero la cortical anterior, en la zona fina entre las fosas; Falla primero la cortical anterior, en la zona fina entre las fosas → Con energía alta se rompe la cortical posterior (si sigue la fuerza); Con energía alta se rompe la cortical posterior → El fragmento distal se va hacia atrás; el periostio posterior hace de bisagra; El fragmento distal se va hacia atrás; el periostio posterior hace de bisagra → Fragmento proximal contra braquial, mediano y radial: riesgo neurovascular.Caída con la manoapoyada y el codoen extensiónEl olécranon seencaja en su fosa yactúa de fulcroFalla primero lacortical anterior,en la zona finaentre las fosasCon energía alta serompe la corticalposteriorEl fragmento distalse va hacia atrás;el periostioposterior hace debisagraFragmento proximalcontra braquial,mediano y radial:riesgoneurovascularsi sigue lafuerzaHuesoTejido blandoEstructura en riesgoNota
Ver el esquema en texto
  • Caída con la mano apoyada y el codo en extensión
    • → El olécranon se encaja en su fosa y actúa de fulcro
  • El olécranon se encaja en su fosa y actúa de fulcro
    • → Falla primero la cortical anterior, en la zona fina entre las fosas
  • Falla primero la cortical anterior, en la zona fina entre las fosas
    • → si sigue la fuerza: Con energía alta se rompe la cortical posterior
  • Con energía alta se rompe la cortical posterior
    • → El fragmento distal se va hacia atrás; el periostio posterior hace de bisagra
  • El fragmento distal se va hacia atrás; el periostio posterior hace de bisagra
    • → Fragmento proximal contra braquial, mediano y radial: riesgo neurovascular
  • Fragmento proximal contra braquial, mediano y radial: riesgo neurovascular

Fuente: [1], [14]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Howard A, Slongo T. Distal humeral surgical and developmental anatomy. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/distal-humeral-surgical-and-developmental-anatomy enlace oficial Página oficial lista final

Anatomía del codo en crecimiento

Dos pilares y una zona débil. Imagine un triángulo: abajo, como base, la masa condilar con los dos epicóndilos, el capitelo y la tróclea; a los lados, dos columnas de hueso que la cuelgan de la diáfisis, la medial inclinada unos 20° respecto del eje del húmero y la lateral entre 35° y 40° [14]. En el centro del triángulo quedan las fosas olecraniana y coronoidea, donde el hueso es una lámina delgada o directamente no existe, y por eso un corte transversal a esa altura muestra dos extremos gruesos unidos por un puente fino [14]. Ese puente es el eslabón débil [1].

Detalles que se usan al fijar. Tres datos guían las agujas: la columna lateral tiene más canal medular que la medial; el bloque condilar está proyectado hacia delante, de modo que la columna lateral se arquea en esa dirección; y la mitad de atrás del cóndilo lateral carece de cartílago articular, así que admite implantes [14].

Crecer y remodelar. El húmero crece sobre todo desde el hombro; el codo aporta poco, y por eso una consolidación viciosa del húmero distal casi no se corrige sola [14]. En números: el extremo distal aporta 20 % del largo del hueso y, pasados los 4 años, remodela poco [1]. Por debajo de esa edad pueden corregirse desviaciones leves en el plano sagital o coronal, nunca una rotación [1]. Entre los 8 y los 10 años al húmero le queda apenas 10 % de su crecimiento [1].

Vecinos que se lesionan. La arteria braquial pasa por delante del húmero distal, justo a la altura del foco [3]. El interóseo anterior es un nervio solo motor [1]. El cubital va detrás del epicóndilo medial; con el codo flexionado más de 90° se desplaza hacia delante, y por eso la aguja medial a ciegas es peligrosa [1].

Núcleos de osificación: por qué la radiografía de un niño pequeño engaña. En el recién nacido la epífisis distal no tiene hueso visible: la radiografía muestra la metáfisis y nada más [14]. Por eso en un lactante pequeño no se ve el capitelo y la fractura se infiere por la posición de la metáfisis, por la clínica o por la ecografía (práctica habitual / opinión experta) [14][16].

Aparición y fusión de los núcleos del codo (valores de referencia)
EventoEdad aproximada
Aparece el núcleo del capiteloentre 9 y 12 meses
Aparece el del epicóndilo medialhacia los 5-6 años
Aparece el de la tróclea; el del epicóndilo lateral, a edad parecidahacia los 10-11 años
Capitelo y tróclea empiezan a coalescerhacia los 11-12 años
Epicóndilo lateral y conjunto capitelo-troclear se fusionanhacia los 12-13 años
Fisis cerrada, salvo la apófisis medial (la última)a los 14-16 años

Fuente: [14]

El húmero distal en una mirada: columnas, zona débil y estructuras vecinas
El húmero distal en una mirada: columnas, zona débil y estructuras vecinasEsquema de 6 elementos: Pilar medial: alineado con el eje del húmero; canal medular más estrecho; Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil; Pilar lateral: curvado hacia delante; la mitad posterior del cóndilo lateral no es articular; Nervio cubital: detrás del epicóndilo medial; se adelanta con el codo en flexión mayor de 90°; Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante; Arteria braquial y nervio mediano: por delante, a la altura del foco. Relaciones: Pilar medial: alineado con el eje del húmero; canal medular más estrecho → Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil; Pilar lateral: curvado hacia delante; la mitad posterior del cóndilo lateral no es articular → Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil; Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil → Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante (se fractura aquí); Nervio cubital: detrás del epicóndilo medial; se adelanta con el codo en flexión mayor de 90° → Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante; Arteria braquial y nervio mediano: por delante, a la altura del foco → Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante.Pilar medial:alineado con el ejedel húmero; canalmedular másestrechoFosas olecraniana ycoronoidea: huesofino o ausente,zona débilPilar lateral:curvado haciadelante; la mitadposterior delcóndilo lateral noes articularNervio cubital:detrás delepicóndilo medial;se adelanta con elcodo en flexiónmayor de 90°Masa condilar:epicóndilos,capitelo y tróclea,inclinada haciadelanteArteria braquial ynervio mediano: pordelante, a laaltura del focose fracturaaquíHuesoEstructura en riesgo
Ver el esquema en texto
  • Pilar medial: alineado con el eje del húmero; canal medular más estrecho
    • → Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil
  • Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil
    • → se fractura aquí: Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante
  • Pilar lateral: curvado hacia delante; la mitad posterior del cóndilo lateral no es articular
    • → Fosas olecraniana y coronoidea: hueso fino o ausente, zona débil
  • Nervio cubital: detrás del epicóndilo medial; se adelanta con el codo en flexión mayor de 90°
    • → Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante
  • Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante
  • Arteria braquial y nervio mediano: por delante, a la altura del foco
    • → Masa condilar: epicóndilos, capitelo y tróclea, inclinada hacia delante

Sirve para decidir por dónde entran las agujas y para saber qué estructura vigilar según el desplazamiento.

Fuente: [1], [3], [14]

Extremo distal del húmero izquierdo, cara anterior (Gray's Anatomy 1918, lámina 207, recortada)
Extremo distal del húmero izquierdo, cara anterior (Gray's Anatomy 1918, lámina 207, recortada). Qué mirar: la fosa coronoidea y la fosa radial por encima de la tróclea y del capitelo; entre ellas y la fosa olecraniana (cara posterior) el hueso es fino [14]. Lámina de hueso adulto: en el niño la masa condilar es en gran parte cartílago. Los rótulos están en inglés. Henry Gray / Henry Vandyke Carter (1918) · Dominio público · fuente
Extremo distal del húmero izquierdo, cara posterior (Gray's Anatomy 1918, lámina 208, recortada)
Extremo distal del húmero izquierdo, cara posterior (Gray's Anatomy 1918, lámina 208, recortada). Qué mirar: la fosa olecraniana, donde se encaja el olécranon en la caída con el codo extendido [1]. Detrás de ella, el hueso casi desaparece. Los rótulos están en inglés. Henry Gray / Henry Vandyke Carter (1918) · Dominio público · fuente
Desarrollo del húmero por centros de osificación (Gray's Anatomy 1918, lámina 210)
Desarrollo del húmero por centros de osificación (Gray's Anatomy 1918, lámina 210). Qué mirar: en azul, los centros de osificación del extremo distal (capitelo, tróclea y los dos epicóndilos). Para las edades de aparición use la tabla de este bloque [14]. Los rótulos están en inglés. Henry Gray / Henry Vandyke Carter (1918) · Dominio público · fuente

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  3. Howard A, Slongo T. Distal humeral surgical and developmental anatomy. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/distal-humeral-surgical-and-developmental-anatomy enlace oficial Página oficial lista final
  4. Eckert K, Janssen N, Ackermann O, Schweiger B, Radeloff E, Liedgens P. Ultrasound diagnosis of supracondylar fractures in children. Eur J Trauma Emerg Surg. 2014;40(2):159-68. doi:10.1007/s00068-013-0306-2 doi:10.1007/s00068-013-0306-2 Estudio de cohorte lista final

Variantes: flexión, tipo IV y codo flotante

Fractura en flexión. Es rara (de 1 % a 3 %) y compromete con más frecuencia las estructuras neurovasculares que la fractura en extensión [1]. En 2783 fracturas operadas, entre las cerradas en flexión 21 de 92 (22,8 %) necesitaron reducción abierta, frente a 50 de 2647 (1,9 %) de las en extensión (OR 15,4) [15]. Entre las en flexión, el cubital estaba lesionado al llegar en 10 de 95 (10,5 %); con lesión cubital se abrió en 6 de 10 (60 %) y sin ella en 15 de 82 (18,3 %) [15]. Consejo a la familia: avisar de que la probabilidad de reducción abierta es alta, sobre todo si hay déficit del cubital [15].

Tipo IV de Gartland (Leitch, 2006). Sin ningún periostio que haga de bisagra, el fragmento distal se va hacia delante o hacia atrás según cómo se mueva el codo [1]. Por eso el diagnóstico se hace en la mesa, al verlo desplazarse en ambos sentidos bajo fluoroscopia y anestesia [17]. Esa inestabilidad puede venir del traumatismo o fabricarse con maniobras de reducción repetidas que fracasan [1]. En 297 fracturas desplazadas operadas, 9 eran de este tipo; las 9 se trataron con reducción cerrada y agujas percutáneas, sin cirugía abierta [17]. Ninguna tuvo seudoartrosis, cúbito varo, malunión, cirugía adicional ni pérdida de movilidad [17].

Codo flotante. Es la supracondílea con una fractura ipsilateral del antebrazo, cerca de 5 % de las supracondíleas, y refleja trauma de alta energía [1]. Se prioriza la supracondílea con reducción cerrada y agujas, pero la reducción abierta se necesita con más frecuencia que en las aisladas [1]. El riesgo compartimental sube: el patrón de codo flotante tuvo un OR de 3,2 en un análisis de factores de riesgo [18].

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Flynn K, Shah AS, Brusalis CM, Leddy K, Flynn JM. Flexion-Type Supracondylar Humeral Fractures: Ulnar Nerve Injury Increases Risk of Open Reduction. J Bone Joint Surg Am. 2017;99(17):1485-1487. doi:10.2106/JBJS.17.00068 doi:10.2106/JBJS.17.00068 Estudio de cohorte lista final
  3. Leitch KK, Kay RM, Femino JD, Tolo VT, Storer SK, Skaggs DL. Treatment of multidirectionally unstable supracondylar humeral fractures in children. A modified Gartland type-IV fracture. J Bone Joint Surg Am. 2006;88(5):980-5. doi:10.2106/JBJS.D.02956 doi:10.2106/JBJS.D.02956 Serie de casos lista final
  4. Robertson AK, Snow E, Browne TS, Brownell S, Inneh I, Hill JF. Who Gets Compartment Syndrome?: A Retrospective Analysis of the National and Local Incidence of Compartment Syndrome in Patients With Supracondylar Humerus Fractures. J Pediatr Orthop. 2018;38(5):e252-e256. doi:10.1097/BPO.0000000000001144 doi:10.1097/BPO.0000000000001144 Estudio de cohorte lista final

Clasificación de Gartland y su utilidad

Se usa la clasificación de Gartland, que describe el grado de desplazamiento del fragmento distal [1]. Con la subdivisión del tipo II de Wilkins (1984) y el tipo IV que añadió Leitch (2006), es la que se emplea en la práctica y en los estudios [1].

Cómo se lee cada tipo. Dos preguntas bastan: ¿cuánto se movió el fragmento distal y qué quedó del periostio? Con menos de 2 mm y la línea humeral anterior todavía en el centro del capitelo, es un I; con más de 2 mm, la línea por delante de ese centro y la bisagra posterior conservada, es un II [1]. Dentro del II, Wilkins separó los que no rotaron (IIA) de los que sí (IIB) [1]. Si el desplazamiento es completo y el periostio y las partes blandas están muy dañados, es un III, el tipo con más lesiones neurovasculares [1]. Si además el fragmento se desplaza tanto en flexión como en extensión, es un IV, y eso solo se ve en el quirófano [1][17].

Qué tan fiable es. Con 5 observadores sobre 50 niños el kappa interobservador global fue 0,74 [19]. En 21 cirujanos ortopedistas pediátricos fue 0,679 [20]. En otro estudio con 3 especialistas y 2 residentes, el kappa global fue bajo-moderado (0,475) y para separar IIA de IIB, entre los especialistas, cayó a 0,240 [10]. Lectura práctica: casi todos coinciden en inmovilizar el I y operar el III, y la frontera débil es la IIA/IIB [10].

Para qué sirve en la decisión. La decisión de operar fue de 3 % en el tipo I, 27 % en el IIA, 99 % en el IIB y 100 % en el III [10]. La guía AAOS analiza el II y el III juntos y sugiere reducción cerrada con agujas para ambos y para la flexión desplazada [2]. El tipo II es donde está la discusión (ver Tratamiento).

Gartland modificado: qué ve el ojo y qué se hace
TipoDesplazamientoPeriostio y línea humeral anteriorConducta habitual
ISin desplazamiento (menos de 2 mm)Periostio íntegro; la línea cruza el centro del capiteloInmovilizar (AAOS, recomendación moderada)
IIAMás de 2 mm, sin malrotaciónBisagra posterior íntegra; la línea pasa por delante del centro del capiteloIndividualizar: reducción con sedación y yeso, o agujas; sin consenso
IIBMás de 2 mm, con malrotaciónIgual que IIA con rotación del fragmento distalLos cirujanos indicaron cirugía en 99 % de las lecturas (estudio de decisión)
IIICompletamente desplazadaDaño extenso de periostio y partes blandasReducción cerrada y agujas (AAOS, recomendación moderada)
IVInestable en flexión y en extensiónPeriostio totalmente rotoReducción cerrada y agujas con aguja de palanca
FlexiónDesplazada en flexiónLa línea humeral anterior pasa por detrás del capiteloReducción cerrada y agujas (AAOS, recomendación moderada); con frecuencia obliga a abrir

Fuente: [1], [2], [10], [15], [17]

Concordancia en la clasificación de Gartland modificada (kappa) (kappa)
Concordancia en la clasificación de Gartland modificada (kappa)Barton 2001: interobservador: 0,74; Barton 2001: intraobservador a 2 semanas: 0,84; Teo 2019: interobservador: 0,68; Teo 2019: intraobservador: 0,8; Leung 2018: interobservador: 0,47; Leung 2018: intraobservador: 0,78; Leung 2018: IIA frente a IIB (interobservador): 0,2400,250,50,751Barton 2001: interobservador: 0,74kappa0,74Barton2001: interobservadorBarton 2001: intraobservador a 2 semanas: 0,84kappa0,84Barton2001: intraobservado…Teo 2019: interobservador: 0,68kappa0,68Teo2019: interobservadorTeo 2019: intraobservador: 0,8kappa0,8Teo2019: intraobservadorLeung 2018: interobservador: 0,47kappa0,47Leung2018: interobservadorLeung 2018: intraobservador: 0,78kappa0,78Leung2018: intraobservadorLeung 2018: IIA frente a IIB (interobservador): 0,24kappa0,24Leung2018:IIAfrente…

Fuente: [10], [19], [20]

Decisión de operar según el tipo de Gartland (porcentaje de lecturas) (%)
Decisión de operar según el tipo de Gartland (porcentaje de lecturas)Tipo I: 3; Tipo IIA: 27; Tipo IIB: 99; Tipo III: 1000255075100Tipo I: 3%3%Tipo ITipo IIA: 27%27%Tipo IIATipo IIB: 99%99%Tipo IIBTipo III: 100%100%Tipo III

Fuente: [10]

Gartland modificado en una mirada
Gartland modificado en una miradaClasificación en 5 grupos. Tipo I: Sin desplazamiento; La línea humeral anterior cruza el capitelo; Periostio íntegro: estable. Tipo II (Wilkins): IIA: desplazado, sin malrotación; IIB: desplazado, con malrotación; Bisagra posterior íntegra. Tipo III: Completamente desplazado; Daño extenso de periostio y partes blandas; Más lesiones neurovasculares. Tipo IV (Leitch): Periostio roto por completo; Inestable en flexión y en extensión; Se reconoce en quirófano. Flexión: Golpe directo sobre el codo flexionado; Bisagra en el periostio anterior; Más lesión del cubital; más reducción abierta. Nota: La conducta nace del tipo, pero la frontera IIA/IIB es la menos fiable: decida por rotación, alineación y radiografía de calidad, no solo por la letra.Tipo ISindesplazamientoLa línea humeralanterior cruza elcapiteloPeriostioíntegro: estableTipo II (Wilkins)IIA: desplazado,sin malrotaciónIIB: desplazado,con malrotaciónBisagra posterioríntegraTipo IIICompletamentedesplazadoDaño extenso deperiostio ypartes blandasMás lesionesneurovascularesTipo IV (Leitch)Periostio rotopor completoInestable enflexión y enextensiónSe reconoce enquirófanoFlexiónGolpe directosobre el codoflexionadoBisagra en elperiostioanteriorMás lesión delcubital; másreducción abiertaLa conducta nace del tipo, pero la frontera IIA/IIB es la menosfiable: decida por rotación, alineación y radiografía de calidad,no solo por la letra.
Ver el esquema en texto
  • Tipo I
    • Sin desplazamiento
    • La línea humeral anterior cruza el capitelo
    • Periostio íntegro: estable
  • Tipo II (Wilkins)
    • IIA: desplazado, sin malrotación
    • IIB: desplazado, con malrotación
    • Bisagra posterior íntegra
  • Tipo III
    • Completamente desplazado
    • Daño extenso de periostio y partes blandas
    • Más lesiones neurovasculares
  • Tipo IV (Leitch)
    • Periostio roto por completo
    • Inestable en flexión y en extensión
    • Se reconoce en quirófano
  • Flexión
    • Golpe directo sobre el codo flexionado
    • Bisagra en el periostio anterior
    • Más lesión del cubital; más reducción abierta

La conducta nace del tipo, pero la frontera IIA/IIB es la menos fiable: decida por rotación, alineación y radiografía de calidad, no solo por la letra.

Fuente: [1], [15], [17]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial Guía clínica lista final
  3. Leung S, Paryavi E, Herman MJ, Sponseller PD, Abzug JM. Does the Modified Gartland Classification Clarify Decision Making? J Pediatr Orthop. 2018;38(1):22-26. doi:10.1097/BPO.0000000000000741 doi:10.1097/BPO.0000000000000741 Serie de casos lista final
  4. Flynn K, Shah AS, Brusalis CM, Leddy K, Flynn JM. Flexion-Type Supracondylar Humeral Fractures: Ulnar Nerve Injury Increases Risk of Open Reduction. J Bone Joint Surg Am. 2017;99(17):1485-1487. doi:10.2106/JBJS.17.00068 doi:10.2106/JBJS.17.00068 Estudio de cohorte lista final
  5. Leitch KK, Kay RM, Femino JD, Tolo VT, Storer SK, Skaggs DL. Treatment of multidirectionally unstable supracondylar humeral fractures in children. A modified Gartland type-IV fracture. J Bone Joint Surg Am. 2006;88(5):980-5. doi:10.2106/JBJS.D.02956 doi:10.2106/JBJS.D.02956 Serie de casos lista final
  6. Barton KL, Kaminsky CK, Green DW, Shean CJ, Kautz SM, Skaggs DL. Reliability of a modified Gartland classification of supracondylar humerus fractures. J Pediatr Orthop. 2001;21(1):27-30. doi:10.1097/00004694-200101000-00007 doi:10.1097/00004694-200101000-00007 Serie de casos lista final
  7. Teo TL, Schaeffer EK, Habib E, Cherukupalli A, Cooper AP, Aroojis A, et al. Assessing the reliability of the modified Gartland classification system for extension-type supracondylar humerus fractures. J Child Orthop. 2019;13(6):569-574. doi:10.1302/1863-2548.13.190005 doi:10.1302/1863-2548.13.190005 Serie de casos lista final

Diagnóstico: de la sospecha a la fractura

Cómo llega. Un niño que se cayó y no quiere mover el codo. El aspecto engaña en los dos sentidos: la deformidad en «S» es propia de la extensión muy desplazada, pero una fractura en flexión o una en extensión casi sin desplazamiento pueden mostrar apenas algo de hinchazón o un moretón [1]. La radiografía manda.

Hallazgos que deben encender la alarma. La piel fruncida en el pliegue del codo significa que la punta del fragmento proximal cruzó el braquial anterior y tironea la dermis desde dentro; detrás de ese signo hay que suponer lesión de partes blandas y posible atrapamiento de la arteria braquial o del mediano [1]. Un moretón amplio y mucha hinchazón también hablan de un traumatismo grave [1]. Si el niño pide cada vez más analgesia o se angustia más, piense en síndrome compartimental, con más razón si es pequeño o tiene un trastorno neurológico [1]. No se tranquilice por un pulso presente [3].

Siempre el miembro completo. La fractura asociada más frecuente es la del radio distal; también se descartan antebrazo y húmero proximal [1].

Hallazgo clínico, qué sugiere y qué hacer
HallazgoQué sugiereQué hacer
Deformidad en S, piel fruncida, equimosis extensaDesplazamiento marcado y daño de partes blandasExamen neurovascular completo, radiografías, avisar a cirugía y vigilar compartimentos
Edema leve sin deformidadTipo I, fractura oculta o flexiónMirar la almohadilla grasa en la lateral; inmovilizar si hay dudas
Dolor que crece con más analgesiaSíndrome compartimentalRetirar vendajes, elevar, examinar el dolor con la extensión pasiva de los dedos
Niño pequeño o que no colaboraExamen neurológico poco fiableHacer lo posible y anotar lo que no se pudo explorar

Fuente: [1], [3]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final

Examen físico: mano, nervios y compartimentos

El orden. (1) Inspección de la piel y del color de la mano. (2) Pulso radial y perfusión. (3) Nervios. (4) Resto del miembro [3][1]. Con dolor y una familia asustada el examen neurológico cuesta; vale la pena invertirle minutos, y lo que no se pudo explorar se deja anotado, también por razones médico-legales [1].

Cómo se prueba cada nervio. Mediano e interóseo anterior: flexión activa de la interfalángica distal del pulgar y del índice [1]. Radial: extensión del pulgar [1]. Cubital: contracción del primer interóseo [1]. El interóseo anterior es solo motor, así que no hay cambio sensitivo que lo delate [1].

Qué se encuentra. En un metaanálisis de 5148 pacientes la neuropraxia traumática tuvo una tasa ponderada de 11,3 %; el interóseo anterior fue 34,1 % de las neuropraxias en las fracturas en extensión y el cubital 91,3 % en las de flexión [21]. La revisión EFORT da entre 6,5 % y 19 % en las desplazadas y avisa de que hasta 21 % de los casos con lesión nerviosa tienen más de un nervio comprometido [1]. La AO resume que al menos 15 % a 20 % de las desplazadas tienen un déficit parcial, que por sí solo no es indicación de explorar [22].

Qué hacer con un déficit. Casi siempre se trata de una neuropraxia con recuperación espontánea, de modo que abrir para ver el nervio es la excepción [1]. La AO sugiere esperar entre 4 y 6 meses antes de explorar un déficit causado por la fractura [3]. La guía AAOS no encontró datos para recomendar cuándo hacer electrodiagnóstico ni exploración [2]. Si el déficit apareció tras la reducción o la fijación y una aguja pudo causarlo, se retira la aguja [3]. En 71 niños con pulso ausente y lesión del interóseo anterior o del mediano, 59 de 61 con al menos 3 meses de seguimiento tuvieron resolución completa [23]. Los tiempos medios descritos son 3 meses para el radial, 2,5 para el mediano y 5 para el cubital [1].

La mano. Para juzgar la perfusión mire primero la piel: color, temperatura y llenado capilar pesan más que cualquier aparato; el Doppler o el oxímetro solo suman información [3]. La revisión EFORT define tres situaciones (tabla) [1]. Y aunque el pulso se palpe, el compartimento puede estar sufriendo: el signo más simple de músculo que se está quedando sin riego es que duela mover los dedos de forma pasiva [3].

Lo que no se pudo respaldar. Entre las fuentes abiertas revisadas no hay sensibilidad ni especificidad de las maniobras neurológicas ni del examen vascular para esta fractura: sin dato verificable.

Los tres nervios: cómo se exploran y cuándo se lesionan
NervioCómo se exploraCuándo se lesiona
Interóseo anterior / medianoFlexión activa de la interfalángica distal del pulgar y del índice; el interóseo es solo motorDesplazamiento posterolateral; es el más frecuente en extensión (34,1 % de las neuropraxias)
RadialExtensión del pulgarDesplazamiento posteromedial
CubitalContracción del primer interóseoFracturas en flexión (91,3 % de sus neuropraxias) o por la aguja medial

Fuente: [1], [21]

Estado de la mano antes y después de reducir
SituaciónCómo se vePulso
Mano bien perfundidaCaliente y rosada; llenado capilar menor de 3 sPresente (detectado con Doppler)
Mano rosada sin pulsoCaliente y rosada; llenado capilar menor de 3 sAusente, incluso con Doppler
Mano fríaPálida y fría; llenado capilar mayor de 3 sAusente

Fuente: [1]

Lesión nerviosa traumática en la fractura supracondílea (metaanálisis de 5148 pacientes) (%)
Lesión nerviosa traumática en la fractura supracondílea (metaanálisis de 5148 pacientes)Neuropraxia traumática, tasa global ponderada: 11,3; Interóseo anterior: parte de las neuropraxias en las fracturas en extensión: 34,1; Cubital: parte de las neuropraxias en las fracturas en flexión: 91,30255075100Neuropraxia traumática, tasa global ponderada: 11,3%11,3%Neuropraxiatraumática, tasaglobal ponderadaInteróseo anterior: parte de las neuropraxias en las fracturas en extensión: 34,1%34,1%Interóseoanterior: partede lasneuropraxias en…Cubital: parte de las neuropraxias en las fracturas en flexión: 91,3%91,3%Cubital: parte delas neuropraxiasen las fracturasen flexión

Fuente: [21]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial Guía clínica lista final
  3. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  4. Babal JC, Mehlman CT, Klein G. Nerve injuries associated with pediatric supracondylar humeral fractures: a meta-analysis. J Pediatr Orthop. 2010;30(3):253-63. doi:10.1097/BPO.0b013e3181d213a6 doi:10.1097/BPO.0b013e3181d213a6 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  5. Howard A, Slongo T. Anterior approach to the pediatric distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/approach/anterior-approach enlace oficial Página oficial lista final
  6. Harris LR, Arkader A, Broom A, Flynn J, Yellin J, Whitlock P, et al. Pulseless Supracondylar Humerus Fracture With Anterior Interosseous Nerve or Median Nerve Injury-An Absolute Indication for Open Reduction? J Pediatr Orthop. 2019;39(1):e1-e7. doi:10.1097/BPO.0000000000001238 doi:10.1097/BPO.0000000000001238 Serie de casos lista final

Imágenes: qué pedir, qué medir y qué no se debe sobreinterpretar

Qué se pide. En casi todos los casos alcanzan una AP y una lateral verdadera del codo [1]. Si la técnica es mala, la fractura parece menos grave de lo que es [1]. Si está muy desplazada y se va a operar, la segunda proyección puede esperar a la anestesia con el brazo en tracción [3]. Con el codo doloroso, el haz puede inclinarse hasta 20° respecto al eje del antebrazo sin distorsión importante [3].

En la lateral: la línea humeral anterior. Se traza siguiendo hacia abajo la cortical anterior de la diáfisis; lo esperable en un codo sano es que atraviese el tercio medio del capitelo [1]. Si el fragmento distal se fue hacia atrás (extensión), el capitelo queda detrás de la línea o fuera de ella; si se fue hacia delante (flexión), la línea queda por detrás del capitelo [1]. Ojo con la edad: en 60 codos normales cruzó el tercio anterior en 31 %, el medio en 52 % y el posterior en 18 %; en menores de 4 años pasa casi por igual por el anterior o el medio [8]. La fiabilidad de la medida fue de moderada a sustancial [8].

En la AP: el ángulo de Baumann. En 114 niños de 2 a 13 años sanos el promedio fue 72° (DE 4°) y 95 % estuvo entre 64° y 81°; no cambió con la edad ni con el sexo [24]. La revisión EFORT amplía el rango normal a 64°-82° y advierte que basta rotar el húmero para cambiarlo; por eso, para juzgar varo o valgo, prefiere el ángulo cubitohumeral medido en la radiografía [1]. Esto explica por qué una AP mal posicionada engaña.

La almohadilla grasa. Ver la almohadilla posterior obliga a sospechar una fractura de codo sin desplazamiento; la anterior, en cambio, puede asomar en un codo sano flexionado y discrimina menos [1]. En un metaanálisis de 10 estudios y 250 niños con almohadilla positiva y seguimiento por imagen, 104 tenían fractura oculta: 44,6 % (IC 95 % 30,4 % a 59,7 %), y el sitio más común fue el húmero supracondíleo, 43 % [25]. Una almohadilla anterior normal tuvo sensibilidad de 96,4 % y valor predictivo negativo de 98,2 % para descartar fractura [9].

Ecografía. En 106 niños con sospecha de fractura supracondílea, la ecografía frente a la radiografía tuvo sensibilidad de 100 % y especificidad de 93,5 % (valor predictivo negativo de 100 %) [16]. Un metaanálisis de 9 estudios con 1444 pacientes con sospecha de fractura de codo dio sensibilidad de 92,7 % y especificidad de 84,5 % [26]. Una ecografía negativa permite descartar con fiabilidad cuando la sospecha es baja; una positiva puede pedir radiografía de confirmación [26]. En la fractura claramente desplazada la radiografía en 2 planos sigue siendo lo habitual [1].

Bajo fluoroscopia. Los autores de EFORT piden 4 proyecciones al fijar: AP, lateral, oblicua interna y oblicua externa, para comprobar ambas columnas y la rotación [1].

Lo que se mide en el codo del niño
ParámetroValor de referenciaCómo se usa
Línea humeral anterior (lateral)Cruza el capitelo por el tercio medio en la mayoría; en menores de 4 años, anterior o medio por igualDesplazamiento en extensión: pasa por delante; en flexión: por detrás
Ángulo de Baumann (AP)Media de 72° (DE 4°); 95 % entre 64° y 81°Varo o valgo; depende de la rotación del húmero
Almohadilla grasa posterior (lateral)Signo positivo: 44,6 % de fracturas ocultas en el metaanálisisInmovilizar y controlar; la supracondílea fue la más común
Almohadilla grasa anterior normalSensibilidad 96,4 %; valor predictivo negativo 98,2 %Ayuda a descartar fractura

Fuente: [1], [8], [9], [24], [25]

Ecografía frente a radiografía en el codo del niño: sensibilidad y especificidad (%)
Ecografía frente a radiografía en el codo del niño: sensibilidad y especificidadEckert 2014: 106 niños con sospecha de supracondílea: 100 y 93,5; Girdhar 2026: metaanálisis de 9 estudios en fractura de codo: 92,7 y 84,50255075100SensibilidadEspecificidadSensibilidad: 100%100%Especificidad: 93,5%93,5%Eckert 2014: 106 niños consospecha de supracondíleaSensibilidad: 92,7%92,7%Especificidad: 84,5%84,5%Girdhar 2026: metaanálisisde 9 estudios en fracturade codo

Fuente: [16], [26]

Por dónde cruza la línea humeral anterior el capitelo en codos normales de niños (60 codos) (%)
Por dónde cruza la línea humeral anterior el capitelo en codos normales de niños (60 codos)Tercio anterior: 31; Tercio medio: 52; Tercio posterior: 180255075100Tercio anterior: 31%31%Tercio anteriorTercio medio: 52%52%Tercio medioTercio posterior: 18%18%Tercio posterior

Fuente: [8]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  3. Herman MJ, Boardman MJ, Hoover JR, Chafetz RS. Relationship of the anterior humeral line to the capitellar ossific nucleus: variability with age. J Bone Joint Surg Am. 2009;91(9):2188-93. doi:10.2106/JBJS.H.01316 doi:10.2106/JBJS.H.01316 Serie de casos lista final
  4. Blumberg SM, Kunkov S, Crain EF, Goldman HS. The predictive value of a normal radiographic anterior fat pad sign following elbow trauma in children. Pediatr Emerg Care. 2011;27(7):596-600. doi:10.1097/PEC.0b013e318222553b doi:10.1097/PEC.0b013e318222553b Estudio de cohorte lista final
  5. Eckert K, Janssen N, Ackermann O, Schweiger B, Radeloff E, Liedgens P. Ultrasound diagnosis of supracondylar fractures in children. Eur J Trauma Emerg Surg. 2014;40(2):159-68. doi:10.1007/s00068-013-0306-2 doi:10.1007/s00068-013-0306-2 Estudio de cohorte lista final
  6. Williamson DM, Coates CJ, Miller RK, Cole WG. Normal characteristics of the Baumann (humerocapitellar) angle: an aid in assessment of supracondylar fractures. J Pediatr Orthop. 1992;12(5):636-9. PMID 1517426 Serie de casos lista final
  7. Kappelhof B, Roorda BL, Poppelaars MA, The B, Eygendaal D, Mulder PGH, et al. Occult Fractures in Children with a Radiographic Fat Pad Sign of the Elbow: A Meta-Analysis of 10 Published Studies. JBJS Rev. 2022;10(10). doi:10.2106/JBJS.RVW.22.00114 doi:10.2106/JBJS.RVW.22.00114 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  8. Girdhar N, McCreary DJ, Chan N, Nedyalkova A, Rees J. How Accurate Is Point-of-Care Ultrasound for Detecting Pediatric Elbow Fractures Presenting to the Emergency Department?: A Systematic Review and Meta-Analysis. Pediatr Emerg Care. 2026;. doi:10.1097/PEC.0000000000003653 doi:10.1097/PEC.0000000000003653 Revisión sistemática / metaanálisis lista final

Algoritmo de decisión

El esquema ordena lo que dicen la guía AAOS, la AO y las revisiones recientes. Es una ayuda de estudio: la decisión final es del cirujano a cargo, con la radiografía y la exploración delante [2][1]. Donde no hay consenso (mano rosada sin pulso, tipo II) el esquema lo dice y no inventa una regla.

Del codo doloroso a la conducta: fractura supracondílea del niño
Del codo doloroso a la conducta: fractura supracondílea del niñoNiño con codo dolorosotras una caída:radiografías de codo AP y…Examinar piel, color ypulso de la mano, tresnervios y todo elmiembro; anotar lohallado [r1][r3]¿Fracturaabierta, o manopálida y fría sinpulso?Urgencia, a quirófanosin esperar: reducir,fijar y volver a evaluarla perfusión; con lamano fría, cirujano…Tras reducir yfijar: ¿vuelvenla perfusión y elpulso?Vigilar perfusión, nerviosy compartimentos; ver latabla de complicaciones…Mano pálida persistente:explorar la fosaantecubital por víaanterior con el cirujanovascular, con la…Mano rosada sin pulso:sin consenso;observación hospitalariacon examen seriado, oexplorar si empeora la…Clasificar conGartlandmodificado: ¿quétipo es?Tipo I: férula o yesobraquial con flexión de80° a 90° como máximo;…Tipo II: ¿hayrotación, varo ovalgo,conminuciónmedial o ángulo…Sí: reducción cerrada yagujas [r1][r31]No: reducción consedación, yeso y controlradiográfico cercano,…Tipo III, tipo IV oflexión desplazada:reducción cerrada conagujas bajo fluoroscopia[r2]¿Reducciónaceptable en 4proyecciones(línea humeralanterior,…Fijar con 2 o 3 agujaslaterales divergentes;la medial solo si hacefalta y con minincisión[r2][r4][r7]No se logra, hay topeblando o atrapamiento:reducción abierta, porvía anterior si haycompromiso vascular…Inmovilizar a unos 70° deflexión; retirar agujas yférula hacia las 3 semana…sínosíno: mano pálidano: mano rosadatipo Itipo IIIII, IV o flexiónsínosíno
Ver el algoritmo en texto
  1. Inicio: Niño con codo doloroso tras una caída: radiografías de codo AP y lateral verdadera [1] — siguiente → Examinar piel, color y pulso de la mano, tres nervios y todo el miembro; anotar lo hallado [1][3]
  2. Acción: Examinar piel, color y pulso de la mano, tres nervios y todo el miembro; anotar lo hallado [1][3] — siguiente → ¿Fractura abierta, o mano pálida y fría sin pulso?
  3. Decisión: ¿Fractura abierta, o mano pálida y fría sin pulso? — sí → Urgencia, a quirófano sin esperar: reducir, fijar y volver a evaluar la perfusión; con la mano fría, cirujano vascular avisado desde el inicio [2][6][27]; no → Clasificar con Gartland modificado: ¿qué tipo es?
  4. Acción: Urgencia, a quirófano sin esperar: reducir, fijar y volver a evaluar la perfusión; con la mano fría, cirujano vascular avisado desde el inicio [2][6][27] — siguiente → Tras reducir y fijar: ¿vuelven la perfusión y el pulso?
  5. Decisión: Clasificar con Gartland modificado: ¿qué tipo es? — tipo I → Tipo I: férula o yeso braquial con flexión de 80° a 90° como máximo; control radiográfico a los 7-10 días; retiro a las 3 semanas [2][1]; tipo II → Tipo II: ¿hay rotación, varo o valgo, conminución medial o ángulo diafisocondíleo menor de 30°? [1][31]; III, IV o flexión → Tipo III, tipo IV o flexión desplazada: reducción cerrada con agujas bajo fluoroscopia [2]
  6. Decisión: Tras reducir y fijar: ¿vuelven la perfusión y el pulso? — sí → Vigilar perfusión, nervios y compartimentos; ver la tabla de complicaciones [28][29]; no: mano pálida → Mano pálida persistente: explorar la fosa antecubital por vía anterior con el cirujano vascular, con la fractura ya fijada [2][1]; no: mano rosada → Mano rosada sin pulso: sin consenso; observación hospitalaria con examen seriado, o explorar si empeora la perfusión [2][6][30]
  7. Fin: Tipo I: férula o yeso braquial con flexión de 80° a 90° como máximo; control radiográfico a los 7-10 días; retiro a las 3 semanas [2][1]
  8. Decisión: Tipo II: ¿hay rotación, varo o valgo, conminución medial o ángulo diafisocondíleo menor de 30°? [1][31] — sí → Sí: reducción cerrada y agujas [1][31]; no → No: reducción con sedación, yeso y control radiográfico cercano, sabiendo que puede perderse; o agujas si hay dudas [32][33]
  9. Acción: Tipo III, tipo IV o flexión desplazada: reducción cerrada con agujas bajo fluoroscopia [2] — siguiente → ¿Reducción aceptable en 4 proyecciones (línea humeral anterior, Baumann, rotación)? [1]
  10. Acción: Mano pálida persistente: explorar la fosa antecubital por vía anterior con el cirujano vascular, con la fractura ya fijada [2][1] — siguiente → Vigilar perfusión, nervios y compartimentos; ver la tabla de complicaciones [28][29]
  11. Acción: Mano rosada sin pulso: sin consenso; observación hospitalaria con examen seriado, o explorar si empeora la perfusión [2][6][30] — siguiente → Vigilar perfusión, nervios y compartimentos; ver la tabla de complicaciones [28][29]
  12. Acción: Sí: reducción cerrada y agujas [1][31] — siguiente → ¿Reducción aceptable en 4 proyecciones (línea humeral anterior, Baumann, rotación)? [1]
  13. Fin: No: reducción con sedación, yeso y control radiográfico cercano, sabiendo que puede perderse; o agujas si hay dudas [32][33]
  14. Fin: Vigilar perfusión, nervios y compartimentos; ver la tabla de complicaciones [28][29]
  15. Decisión: ¿Reducción aceptable en 4 proyecciones (línea humeral anterior, Baumann, rotación)? [1] — sí → Fijar con 2 o 3 agujas laterales divergentes; la medial solo si hace falta y con minincisión [2][4][7]; no → No se logra, hay tope blando o atrapamiento: reducción abierta, por vía anterior si hay compromiso vascular [1][34]
  16. Acción: Fijar con 2 o 3 agujas laterales divergentes; la medial solo si hace falta y con minincisión [2][4][7] — siguiente → Inmovilizar a unos 70° de flexión; retirar agujas y férula hacia las 3 semanas [1]
  17. Acción: No se logra, hay tope blando o atrapamiento: reducción abierta, por vía anterior si hay compromiso vascular [1][34] — siguiente → Inmovilizar a unos 70° de flexión; retirar agujas y férula hacia las 3 semanas [1]
  18. Fin: Inmovilizar a unos 70° de flexión; retirar agujas y férula hacia las 3 semanas [1]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial Guía clínica lista final
  3. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  4. Sankar WN, Hebela NM, Skaggs DL, Flynn JM. Loss of pin fixation in displaced supracondylar humeral fractures in children: causes and prevention. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):713-7. doi:10.2106/JBJS.F.00076 doi:10.2106/JBJS.F.00076 Serie de casos lista final
  5. Badkoobehi H, Choi PD, Bae DS, Skaggs DL. Management of the pulseless pediatric supracondylar humeral fracture. J Bone Joint Surg Am. 2015;97(11):937-43. doi:10.2106/JBJS.N.00983 doi:10.2106/JBJS.N.00983 Revisión lista final
  6. Rees AB, Schultz JD, Wollenman LC, Moore-Lotridge SN, Martus JE, Schoenecker JG, et al. A Mini-Open Approach to Medial Pinning in Pediatric Supracondylar Humeral Fractures May Be Safer Than Previously Thought. J Bone Joint Surg Am. 2022;104(1):33-40. doi:10.2106/JBJS.21.00301 doi:10.2106/JBJS.21.00301 Serie de casos lista final
  7. Howard A, Slongo T. Timing of treatment of fractures of the distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/timing-of-treatment-of-fractures-of-the-distal-humerus enlace oficial Página oficial lista final
  8. Heyer JH, Mitchell SL, Garcia S, Flynn JM, Anari JB. A Modern Day Timeline for In-Hospital Monitoring in Perfused, Pulseless Pediatric Supracondylar Humerus Fractures. J Pediatr Orthop. 2022;42(10):589-594. doi:10.1097/BPO.0000000000002241 doi:10.1097/BPO.0000000000002241 Estudio de cohorte lista final
  9. Armstrong DG, MacNeille R, Lehman EB, Hennrikus WL. Compartment Syndrome in Children With a Supracondylar Fracture: Not Everyone has Risk Factors. J Orthop Trauma. 2021;35(8):e298-e303. doi:10.1097/BOT.0000000000002030 doi:10.1097/BOT.0000000000002030 Estudio de cohorte lista final
  10. Itte VN, Cowie J, Ali Yusuf Y, Zafar A, Wilson M, Jacob R, et al. The management of pink pulseless hands in paediatric supracondylar humerus fractures: A systematic review and meta-analysis. Injury. 2026;57(8):113461. doi:10.1016/j.injury.2026.113461 doi:10.1016/j.injury.2026.113461 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  11. Baumann AN, Anaspure O, Patel S, Shams K, Yoder RG, Mistovich RJ. Examining Outcomes and Complications for Operative Versus Nonoperative Treatment of Pediatric Type II Supracondylar Humerus Fractures: A Systematic Review of Comparative Studies. J Pediatr Orthop. 2025;45(1):e1-e9. doi:10.1097/BPO.0000000000002789 doi:10.1097/BPO.0000000000002789 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  12. McCartney CC, Thompson S, Waller G, Parker J, Hart T, Malloy K, et al. Gartland Type IIa Supracondylar Humerus Fractures: Outcomes of Attempted Nonoperative Management. J Pediatr Orthop. 2022;42(6):314-320. doi:10.1097/BPO.0000000000002154 doi:10.1097/BPO.0000000000002154 Estudio de cohorte lista final
  13. Lucas DE, Willis LM, Klingele KE. Factors predictive of early radiographic failure after closed reduction of Gartland type II supracondylar humeral fractures. J Orthop Trauma. 2013;27(8):457-61. doi:10.1097/BOT.0b013e31827aa78e doi:10.1097/BOT.0b013e31827aa78e Estudio de cohorte lista final
  14. González-Morgado D, Blasco-Casado F, Guerra-Farfán E, De María Prieto JM, Jambrina-Abasolo U, Lara-Taranchenko Y, et al. Anterior approach for pediatric supracondylar humerus fractures: A systematic review. Rev Esp Cir Ortop Traumatol. 2024;68(5):513-523. doi:10.1016/j.recot.2024.06.002 doi:10.1016/j.recot.2024.06.002 Revisión sistemática / metaanálisis lista final

Tratamiento: del yeso a las agujas y cuándo abrir

Idea madre. Lo que no se desplaza se inmoviliza; lo que se desplaza se reduce y se fija. La guía AAOS lo respalda con recomendación moderada en ambos extremos; en el medio, el tipo II, es terreno de juicio [2][1]. Ojo con el tamaño de la evidencia: la revisión Cochrane de 2022 reunió 52 ensayos con 3594 niños y concluyó que hay evidencia insuficiente para muchos tratamientos [35].

Tipo I. La AAOS sugiere inmovilización sin cirugía en el Gartland I, en la fractura sin desplazamiento y cuando solo hay signo de almohadilla grasa posterior, con recomendación moderada [2]. La base son dos estudios que compararon cuello y puño con férula posterior y hallaron menos dolor en las 2 primeras semanas con la férula [2]. Una revisión sistemática posterior encontró 9 estudios y ningún caso de desplazamiento, pero no hay evidencia de calidad suficiente para elegir la mejor inmovilización [36]. En la práctica: férula o yeso braquial con flexión de 80° a 90° como máximo y pronosupinación media, sin pasar de 90° porque sube la presión del antebrazo [1]. Se pide una radiografía de control entre los 7 y 10 días y el yeso se retira a las 3 semanas, con movilidad progresiva [1].

Tipo II: el que divide. La AAOS lo analiza junto con el III [2]. El argumento principal para operarlo es biológico: con 20 % del crecimiento del húmero y poca capacidad de remodelar pasados los 4 años, lo que consolida mal tiende a quedarse mal [1]. El yeso tras reducir tiene su propio costo: para que la reducción no se pierda hay que llevar el codo más allá de 90°, y esa flexión sube el riesgo compartimental y neurovascular [1]. Lo que dicen los estudios recientes: - Un metaanálisis de 2026 (11 estudios, 1947 pacientes) halló que operar mejoró algo el ángulo de carga y la flexión, sin diferencias en Baumann, Flynn ni MEPS; operar se asoció con peor QuickDASH y la ausencia de cirugía con menos complicaciones totales e infecciones [37]. - Una revisión de 2025 (7 estudios, 1446 pacientes) halló más deformidad sagital residual sin cirugía (14,1 % frente a 0 %) y un fracaso de 8,9 % a 20,6 % que obligó a operar; se operaron los casos con rotación, desalineación en varo o valgo o ángulo diafisocondíleo menor de 30° [31]. - Entre 54 niños con tipo IIa reducidos bajo sedación en urgencias, 38 (70 %) se manejaron con yeso y 16 (30 %) requirieron cirugía; la extensión en la radiografía de lesión predijo el fracaso (13,2° frente a 19,8°) [32]. - En contraste, entre 29 niños con tipo II muy desplazado reducidos e inmovilizados, 48 % fracasó, con una pérdida media de 71 % de la reducción inicial; ninguna variable estudiada lo predijo [33]. - Sin reducir, 46 niños con tipo II inmovilizados con férula tuvieron a 6,6 años de media flexión de 137,9° frente a 144,8° del lado sano y resultado satisfactorio por Flynn en 80,4 % [38]. En el seguimiento poblacional de 10 años o más, en los tipo II el resultado fue satisfactorio en 57,7 % y no satisfactorio en 42,3 %, cualquiera fuera el tratamiento [39]. Lectura: ambos caminos dan resultados aceptables; operar reduce la deformidad residual a costa de más complicaciones [37][31]. Si hay rotación, varo o valgo, conminución medial o un ángulo diafisocondíleo menor de 30°, se inclina la balanza a fijar [1][31]. La frontera IIA/IIB es poco fiable, así que se decide por la radiografía y no por la letra [10].

Tipo III, tipo IV y flexión desplazada. Se reducen y se fijan: es la recomendación moderada de la AAOS, que el grupo subió desde limitada porque tratar sin cirugía puede causar daño y porque las agujas fueron superiores en prevenir el cúbito varo y la pérdida de movilidad [2]. Inmovilizar el brazo en hiperflexión puede causar isquemia que amenaza el miembro [2]. La reducción cerrada con agujas es el estándar [1]. En urgencias, mientras llega el quirófano, basta una férula braquial a 30°-40° de flexión [1].

Agujas laterales o cruzadas: el gran debate. La AAOS formuló una opción limitada: se podrían usar 2 o 3 agujas laterales y evitar la aguja medial por el riesgo de lesión; no hubo datos para opinar a favor o en contra de la minincisión medial [2]. En su análisis, el cubital se lesionó en 3 de 557 con agujas laterales (0,53 %) y en 49 de 808 con agujas medial y lateral (6 %) [2]. Resumen de los metaanálisis y ensayos en la tabla: las agujas cruzadas dan algo más de estabilidad y las laterales protegen el cubital, y con técnica de minincisión medial no hubo diferencia significativa en lesión cubital [40][35]. La clave no es la configuración sino cómo se ejecuta: separación de las agujas, ambas columnas y una tercera aguja lateral si hay duda [5][4].

Reducción abierta. Tiene 3 indicaciones: la maniobra cerrada fracasa, hay partes blandas interpuestas en el foco o la mano sigue fría y sin perfusión después de intentar reducir [1]. La AAOS sugiere abrir si tras la reducción cerrada persiste varo u otra mala posición (opción limitada) [2]. El abordaje anterior es el más usado y el que se prefiere cuando hay compromiso vascular [1]. En una revisión de 19 estudios y 483 pacientes con abordaje anterior, la indicación principal fue la reducción cerrada fallida (46 %), el resultado fue satisfactorio por Flynn en 97,7 % (función) y 98,6 % (estética), la lesión neurovascular posquirúrgica fue de 1,4 % y se reintervino 1 paciente [34]. La revisión Cochrane sugiere, con certeza baja, menos infecciones en el sitio de las agujas con reducción cerrada (RR 4,15; IC 1,07 a 16,20) [35]. En la flexión se abre con más frecuencia: 22,8 % de las cerradas en flexión, frente a 1,9 % de las en extensión [15]. Lo habitual en el pulso ausente con lesión del mediano o del interóseo anterior no es abrir: de 71 niños con esa combinación, 52 (73 %) se trataron con reducción cerrada y en 50 de ellos (96 %) bastó con agujas [23].

Cuándo operar. La AAOS no halló datos para recomendar un umbral de tiempo; los 6 estudios eran de baja calidad y definían "temprano" como dentro de 8 horas (4 estudios) o de 12 horas (2) [2]. Compartimental, cúbito varo, tiempo operatorio y reintervención no difirieron entre temprano y tardío en ningún estudio [2]. Un metaanálisis de 12 estudios y 1735 fracturas sin compromiso vascular (tiempo medio a cirugía de 10,7 h frente a 91,8 h) no halló diferencias en reducción abierta, lesión nerviosa, infección ni reintervención, con evidencia de calidad baja o muy baja [12]. En Gartland III, 14 estudios y 1263 pacientes tampoco mostraron más reducción abierta ni más complicaciones al diferir [41]. Un metaanálisis de 2026 con 7 estudios y 913 niños halló comparables el tiempo operatorio, la aguja medial y la reducción abierta, pero más complicaciones de alineación fuera de horario (P = 0,04) [13]. La AO sugiere operar en lista habitual dentro de las 24 horas, salvo fractura abierta o compromiso vascular [27]. Los autores de EFORT hallaron más errores de fijación en cirugía nocturna y piden operar de urgencia fractura abierta, lesión vascular o nerviosa, hinchazón intensa, codo flotante, niños pequeños y pacientes que no pueden expresar el dolor [1].

Agujas laterales frente a cruzadas: qué muestran los estudios
FuenteDiseño y tamañoHallazgo principal
Cochrane 2022Revisión de ensayos: 29 estudios, 2068 niños (laterales frente a cruzadas)Certeza baja de menos lesión nerviosa con laterales (RR 0,65; IC 0,46 a 0,90); infección sin diferencia (RR 1,08)
Woratanarat 2012Metaanálisis: 18 estudios, 1615 fracturasLesión iatrogénica del cubital 4,3 veces mayor con cruzadas; sin diferencia en pérdida de fijación
Slobogean 2010Revisión: 32 ensayos, 2639 pacientesDiferencia de riesgo de lesión cubital 0,035; número necesario para dañar 28
Kwok 2021Metaanálisis: 11 ensayos, 900 pacientesMás pérdida de reducción con laterales (RR 1,44); menos lesión cubital con laterales (RR 0,36)
Xing 2023Metaanálisis: 19 ensayos, 1297 fracturasCruzadas: menos pérdida de reducción (RR 0,70) y más lesión cubital (RR 2,21); con minincisión sin diferencia (RR 1,73)
Kocher 2007Ensayo aleatorizado, 28 y 24 niños con tipo IIIPérdida leve de reducción en 6 de 28 con laterales y 1 de 24 con cruzadas (p = 0,107); ninguna lesión cubital
Abdel Karim 2016Ensayo, 60 niños, operados por residentesLas laterales fueron menos estables en 20 % (P = 0,031)
Dobbe 2026Ensayo de no inferioridad, 55 pacientes de 3 a 7 años, tipo IIICambio de Baumann sin diferencia (-0,7°; IC -2,7 a 1,3); 2 lesiones cubitales en el grupo cruzado
Skaggs 2004Serie consecutiva: 124 niños con solo agujas lateralesSin pérdida de reducción ni parálisis nerviosa iatrogénica
Sankar 2007Serie: 322 fracturas operadasPérdida de fijación 2,9 %; en tipo III, con 3 agujas se mantuvo en 37 de 37 y con 2 laterales en 35 de 42
Rees 2022Serie: 698 pacientes con cruzadas por minincisiónLesión nerviosa iatrogénica 0,43 %, todas del cubital

Fuente: [4], [5], [7], [11], [35], [40], [42], [43], [44], [45], [46]

Cuándo es urgente y cuándo se puede diferir
SituaciónConductaFuente
Fractura abierta o compromiso vascularCirugía de urgenciaAO [27]
Déficit nervioso, hinchazón intensa, codo flotante, niño pequeño o paciente que no puede expresar el dolorTratar sin demoraEFORT [1]
Sin lo anteriorSe puede diferir: férula, analgesia y examen seriado; operar de día en lista habitual dentro de las 24 horasAO y EFORT [27][1]
Todo lo operado, también diferidoVigilancia de la perfusión y de los compartimentos: la fasciotomía tras la reducción se hizo a las 23,4 horas de media en 13 niñosArmstrong 2021 [29]

Fuente: [1], [27], [29]

Lesión iatrogénica del nervio cubital según la técnica de fijación (%)
Lesión iatrogénica del nervio cubital según la técnica de fijaciónAgujas con entrada medial (guía AAOS: 49 de 808): 6; Agujas con entrada lateral (guía AAOS: 3 de 557): 0,53; Cruzadas (estimación de la revisión EFORT): 3,4; Laterales (estimación de la revisión EFORT): 0,7; Cruzadas con minincisión medial (Rees: 698 pacientes): 0,43Agujas con entradamedial (guía AAOS:49 de 808)Agujas con entrada medial (guía AAOS: 49 de 808): 6%6%Agujas con entradalateral (guía AAOS:3 de 557)Agujas con entrada lateral (guía AAOS: 3 de 557): 0,53%0,53%Cruzadas(estimación de larevisión EFORT)Cruzadas (estimación de la revisión EFORT): 3,4%3,4%Laterales(estimación de larevisión EFORT)Laterales (estimación de la revisión EFORT): 0,7%0,7%Cruzadas conminincisión medial(Rees: 698pacientes)Cruzadas con minincisión medial (Rees: 698 pacientes): 0,43%0,43%

Fuente: [1], [2], [7]

Pérdida de reducción o inestabilidad de la fijación según la configuración de agujas (definiciones distintas en cada estudio) (%)
Pérdida de reducción o inestabilidad de la fijación según la configuración de agujas (definiciones distintas en cada estudio)Kocher (cita de la guía AAOS): laterales, pérdida leve: 21; Kocher (cita de la guía AAOS): cruzadas, pérdida leve: 4; Abdel Karim: laterales con residentes, menos estables: 20; Abdel Karim: cruzadas, menos estables: 0; Sankar, tipo III: 2 agujas laterales (7 de 42 perdieron la fijación): 16,7; Sankar, tipo III: 3 agujas (0 de 37): 0Kocher (cita de laguía AAOS):laterales, pérdidaleveKocher (cita de la guía AAOS): laterales, pérdida leve: 21%21%Kocher (cita de laguía AAOS):cruzadas, pérdidaleveKocher (cita de la guía AAOS): cruzadas, pérdida leve: 4%4%Abdel Karim:laterales conresidentes, menosestablesAbdel Karim: laterales con residentes, menos estables: 20%20%Abdel Karim:cruzadas, menosestablesAbdel Karim: cruzadas, menos estables: 0%0%Sankar, tipo III: 2agujas laterales (7de 42 perdieron lafijación)Sankar, tipo III: 2 agujas laterales (7 de 42 perdieron la fijación): 16,7%16,7%Sankar, tipo III: 3agujas (0 de 37)Sankar, tipo III: 3 agujas (0 de 37): 0%0%

Fuente: [2], [4], [45]

Qué hacer según el tipo de fractura
Qué hacer según el tipo de fracturaClasificación en 4 grupos. Gartland I: Inmovilizar (AAOS, recomendación moderada); Control radiográfico a los 7-10 días; Retiro del yeso a las 3 semanas. Gartland II: Individualizar según rotación y alineación; Fijar si hay rotación, varo o valgo, o ángulo diafisocondíleo menor de 30°; Reducción con sedación y yeso: en una serie evitó la cirugía en 70 % de los IIA, con riesgo de pérdida. Gartland III, IV y flexión desplazada: Reducción cerrada y agujas (AAOS, recomendación moderada); Abrir si no se reduce, hay atrapamiento o la mano fría sigue sin perfusión. Compromiso vascular o fractura abierta: Cirugía de urgencia; Reducir y fijar primero; explorar la arteria si la mano sigue pálida. Nota: Es el esqueleto de la decisión; el tipo II y la mano rosada sin pulso son los dos puntos donde el cirujano pesa el caso entero.Gartland IInmovilizar (AAOS,recomendación moderada)Control radiográfico a los7-10 díasRetiro del yeso a las 3semanasGartland IIIndividualizar segúnrotación y alineaciónFijar si hay rotación, varoo valgo, o ángulodiafisocondíleo menor de 30°Reducción con sedación yyeso: en una serie evitó lacirugía en 70 % de los IIA,con riesgo de pérdidaGartland III, IV y flexióndesplazadaReducción cerrada y agujas(AAOS, recomendaciónmoderada)Abrir si no se reduce, hayatrapamiento o la mano fríasigue sin perfusiónCompromiso vascular ofractura abiertaCirugía de urgenciaReducir y fijar primero;explorar la arteria si lamano sigue pálidaEs el esqueleto de la decisión; el tipo II y la mano rosada sinpulso son los dos puntos donde el cirujano pesa el caso entero.
Ver el esquema en texto
  • Gartland I
    • Inmovilizar (AAOS, recomendación moderada)
    • Control radiográfico a los 7-10 días
    • Retiro del yeso a las 3 semanas
  • Gartland II
    • Individualizar según rotación y alineación
    • Fijar si hay rotación, varo o valgo, o ángulo diafisocondíleo menor de 30°
    • Reducción con sedación y yeso: en una serie evitó la cirugía en 70 % de los IIA, con riesgo de pérdida
  • Gartland III, IV y flexión desplazada
    • Reducción cerrada y agujas (AAOS, recomendación moderada)
    • Abrir si no se reduce, hay atrapamiento o la mano fría sigue sin perfusión
  • Compromiso vascular o fractura abierta
    • Cirugía de urgencia
    • Reducir y fijar primero; explorar la arteria si la mano sigue pálida

Es el esqueleto de la decisión; el tipo II y la mano rosada sin pulso son los dos puntos donde el cirujano pesa el caso entero.

Fuente: [1], [2], [27], [31], [32]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial Guía clínica lista final
  3. Sankar WN, Hebela NM, Skaggs DL, Flynn JM. Loss of pin fixation in displaced supracondylar humeral fractures in children: causes and prevention. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):713-7. doi:10.2106/JBJS.F.00076 doi:10.2106/JBJS.F.00076 Serie de casos lista final
  4. Skaggs DL, Cluck MW, Mostofi A, Flynn JM, Kay RM. Lateral-entry pin fixation in the management of supracondylar fractures in children. J Bone Joint Surg Am. 2004;86(4):702-7. doi:10.2106/00004623-200404000-00006 doi:10.2106/00004623-200404000-00006 Serie de casos lista final
  5. Rees AB, Schultz JD, Wollenman LC, Moore-Lotridge SN, Martus JE, Schoenecker JG, et al. A Mini-Open Approach to Medial Pinning in Pediatric Supracondylar Humeral Fractures May Be Safer Than Previously Thought. J Bone Joint Surg Am. 2022;104(1):33-40. doi:10.2106/JBJS.21.00301 doi:10.2106/JBJS.21.00301 Serie de casos lista final
  6. Leung S, Paryavi E, Herman MJ, Sponseller PD, Abzug JM. Does the Modified Gartland Classification Clarify Decision Making? J Pediatr Orthop. 2018;38(1):22-26. doi:10.1097/BPO.0000000000000741 doi:10.1097/BPO.0000000000000741 Serie de casos lista final
  7. Kocher MS, Kasser JR, Waters PM, Bae D, Snyder BD, Hresko MT, et al. Lateral entry compared with medial and lateral entry pin fixation for completely displaced supracondylar humeral fractures in children. A randomized clinical trial. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):706-12. doi:10.2106/JBJS.F.00379 doi:10.2106/JBJS.F.00379 Ensayo aleatorizado lista final
  8. Farrow L, Ablett AD, Mills L, Barker S. Early versus delayed surgery for paediatric supracondylar humeral fractures in the absence of vascular compromise: a systematic review and meta-analysis. Bone Joint J. 2018;100-B(12):1535-1541. doi:10.1302/0301-620X.100B12.BJJ-2018-0982.R1 doi:10.1302/0301-620X.100B12.BJJ-2018-0982.R1 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  9. Boutros M, Awad G, Saad JP, Smadi Z, Masrouha K. Daytime Versus After-hours Surgical Fixation of Pediatric Supracondylar Humeral Fractures: A Meta-analysis. J Pediatr Orthop. 2026;46(10):603-610. doi:10.1097/BPO.0000000000003315 doi:10.1097/BPO.0000000000003315 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  10. Flynn K, Shah AS, Brusalis CM, Leddy K, Flynn JM. Flexion-Type Supracondylar Humeral Fractures: Ulnar Nerve Injury Increases Risk of Open Reduction. J Bone Joint Surg Am. 2017;99(17):1485-1487. doi:10.2106/JBJS.17.00068 doi:10.2106/JBJS.17.00068 Estudio de cohorte lista final
  11. Harris LR, Arkader A, Broom A, Flynn J, Yellin J, Whitlock P, et al. Pulseless Supracondylar Humerus Fracture With Anterior Interosseous Nerve or Median Nerve Injury-An Absolute Indication for Open Reduction? J Pediatr Orthop. 2019;39(1):e1-e7. doi:10.1097/BPO.0000000000001238 doi:10.1097/BPO.0000000000001238 Serie de casos lista final
  12. Howard A, Slongo T. Timing of treatment of fractures of the distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/timing-of-treatment-of-fractures-of-the-distal-humerus enlace oficial Página oficial lista final
  13. Armstrong DG, MacNeille R, Lehman EB, Hennrikus WL. Compartment Syndrome in Children With a Supracondylar Fracture: Not Everyone has Risk Factors. J Orthop Trauma. 2021;35(8):e298-e303. doi:10.1097/BOT.0000000000002030 doi:10.1097/BOT.0000000000002030 Estudio de cohorte lista final
  14. Baumann AN, Anaspure O, Patel S, Shams K, Yoder RG, Mistovich RJ. Examining Outcomes and Complications for Operative Versus Nonoperative Treatment of Pediatric Type II Supracondylar Humerus Fractures: A Systematic Review of Comparative Studies. J Pediatr Orthop. 2025;45(1):e1-e9. doi:10.1097/BPO.0000000000002789 doi:10.1097/BPO.0000000000002789 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  15. McCartney CC, Thompson S, Waller G, Parker J, Hart T, Malloy K, et al. Gartland Type IIa Supracondylar Humerus Fractures: Outcomes of Attempted Nonoperative Management. J Pediatr Orthop. 2022;42(6):314-320. doi:10.1097/BPO.0000000000002154 doi:10.1097/BPO.0000000000002154 Estudio de cohorte lista final
  16. Lucas DE, Willis LM, Klingele KE. Factors predictive of early radiographic failure after closed reduction of Gartland type II supracondylar humeral fractures. J Orthop Trauma. 2013;27(8):457-61. doi:10.1097/BOT.0b013e31827aa78e doi:10.1097/BOT.0b013e31827aa78e Estudio de cohorte lista final
  17. González-Morgado D, Blasco-Casado F, Guerra-Farfán E, De María Prieto JM, Jambrina-Abasolo U, Lara-Taranchenko Y, et al. Anterior approach for pediatric supracondylar humerus fractures: A systematic review. Rev Esp Cir Ortop Traumatol. 2024;68(5):513-523. doi:10.1016/j.recot.2024.06.002 doi:10.1016/j.recot.2024.06.002 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  18. Marson BA, Ikram A, Craxford S, Lewis SR, Price KR, Ollivere BJ. Interventions for treating supracondylar elbow fractures in children. Cochrane Database Syst Rev. 2022;6(6):CD013609. doi:10.1002/14651858.CD013609.pub2 doi:10.1002/14651858.CD013609.pub2 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  19. Coupal S, Lukas K, Plint A, Bhatt M, Cheung K, Smit K, et al. Management of Gartland Type 1 Supracondylar Fractures: A Systematic Review. Front Pediatr. 2022;10:863985. doi:10.3389/fped.2022.863985 doi:10.3389/fped.2022.863985 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  20. Boutros M, Awad G, Hamyeh A, Elhassan B. Operative versus nonoperative treatment of type II pediatric supracondylar humeral fractures: a meta-analysis. Eur J Orthop Surg Traumatol. 2026;36(1). doi:10.1007/s00590-026-04718-w doi:10.1007/s00590-026-04718-w Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  21. Moraleda L, Valencia M, Barco R, González-Moran G. Natural history of unreduced Gartland type-II supracondylar fractures of the humerus in children: a two to thirteen-year follow-up study. J Bone Joint Surg Am. 2013;95(1):28-34. doi:10.2106/jbjs.l.00132 doi:10.2106/jbjs.l.00132 Estudio de cohorte lista final
  22. Sinikumpu JJ, Victorzon S, Pokka T, Lindholm EL, Peljo T, Serlo W. The long-term outcome of childhood supracondylar humeral fractures: A population-based follow up study with a minimum follow up of ten years and normal matched comparisons. Bone Joint J. 2016;98-B(10):1410-1417. doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 Estudio de cohorte lista final
  23. Xing B, Dong B, Che X. Medial-lateral versus lateral-only pinning fixation in children with displaced supracondylar humeral fractures: a meta-analysis of randomized controlled trials. J Orthop Surg Res. 2023;18(1):43. doi:10.1186/s13018-023-03528-8 doi:10.1186/s13018-023-03528-8 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  24. Ismayl G, Kim WJ, Iqbal M, Sajid S. Early Versus Delayed Treatment for Gartland Type III Supracondylar Humeral Fractures in Children: A Systematic Review and Meta-analysis. Indian J Orthop. 2022;56(11):1871-1881. doi:10.1007/s43465-022-00734-0 doi:10.1007/s43465-022-00734-0 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  25. Woratanarat P, Angsanuntsukh C, Rattanasiri S, Attia J, Woratanarat T, Thakkinstian A. Meta-analysis of pinning in supracondylar fracture of the humerus in children. J Orthop Trauma. 2012;26(1):48-53. doi:10.1097/BOT.0b013e3182143de0 doi:10.1097/BOT.0b013e3182143de0 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  26. Slobogean BL, Jackman H, Tennant S, Slobogean GP, Mulpuri K. Iatrogenic ulnar nerve injury after the surgical treatment of displaced supracondylar fractures of the humerus: number needed to harm, a systematic review. J Pediatr Orthop. 2010;30(5):430-6. doi:10.1097/BPO.0b013e3181e00c0d doi:10.1097/BPO.0b013e3181e00c0d Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  27. Kwok SM, Clayworth C, Nara N. Lateral versus cross pinning in paediatric supracondylar humerus fractures: a meta-analysis of randomized control trials. ANZ J Surg. 2021;91(5):980-985. doi:10.1111/ans.16743 doi:10.1111/ans.16743 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  28. Abdel Karim M, Hosny A, Nasef Abdelatif NM, Hegazy MM, Awadallah WR, Khaled SA, et al. Crossed Wires Versus 2 Lateral Wires in Management of Supracondylar Fracture of the Humerus in Children in the Hands of Junior Trainees. J Orthop Trauma. 2016;30(4):e123-8. doi:10.1097/BOT.0000000000000473 doi:10.1097/BOT.0000000000000473 Ensayo aleatorizado lista final
  29. Dobbe A, Schaeffer EK, Baraza N, Miyanji F, Alvarez C, Cooper AP, et al. Management of displaced supracondylar fractures of the humerus using lateral versus crossed Kirschner wires: a prospective randomized controlled clinical trial. Bone Joint J. 2026;108-B(2):209-215. doi:10.1302/0301-620X.108B2.BJJ-2024-1529.R2 doi:10.1302/0301-620X.108B2.BJJ-2024-1529.R2 Ensayo aleatorizado lista final

Técnica quirúrgica: reducción cerrada y agujas

Apoyo de estudio para entender la lógica del procedimiento. No sustituye al tutor ni al manual del implante o de la institución. Lo que no tiene estudio detrás se rotula «práctica habitual / opinión experta» y no lleva cifra.

Idea madre. Una buena reducción se fija con una buena geometría de agujas. En la serie de Sankar, todas las pérdidas de fijación se debieron a errores técnicos visibles en la fluoroscopia intraoperatoria y evitables [4].

Antes de empezar (práctica habitual / opinión experta). Paciente en decúbito supino sobre mesa radiolúcida, fluoroscopio disponible y el examen neurovascular previo anotado. La revisión EFORT recomienda 4 proyecciones al controlar la reducción: AP, lateral, oblicua interna y oblicua externa [1].

Estructuras en riesgo. Nervio cubital detrás del epicóndilo medial, que se desplaza hacia delante con el codo flexionado más de 90° [1]. Nervio radial si se entra por una aguja lateral proximal tipo Dorgan [1]. Arteria braquial y mediano por delante, atrapados en el foco [3][1].

Cómo saber que la reducción está bien. La línea humeral anterior cruza el capitelo por el tercio medio, el ángulo de Baumann y el cubitohumeral son simétricos y las 4 proyecciones muestran ambas columnas alineadas [1]. Clínicamente, la posición del antebrazo respecto al tronco con el hombro en abducción y rotación externa máxima debe ser simétrica con el lado sano [1].

Después de fijar. Agujas sin enterrar [1]; en 563 niños, dejarlas expuestas no aumentó la infección, y ese protocolo tuvo menos días de inmovilización (39,7 frente a 45,8) [47]. En un ensayo doble ciego con 160 pacientes, una dosis de antibiótico no cambió la infección: 1,2 % frente a 1,3 % con placebo [48]. Inmovilización a unos 70° de flexión y retiro de agujas y férula hacia las 3 semanas [1].

Pérdida de fijación en tipo III según el número de agujas (Sankar 2007) (%)
Pérdida de fijación en tipo III según el número de agujas (Sankar 2007)2 agujas laterales (7 de 42): 16,7; 3 agujas (0 de 37): 0; Todas las fracturas con radiografías adecuadas (8 de 279): 2,902550751002 agujas laterales (7 de 42): 16,7%16,7%2 agujaslaterales (7 de42)3 agujas (0 de 37): 0%0%3 agujas (0 de37)Todas las fracturas con radiografías adecuadas (8 de 279): 2,9%2,9%Todas lasfracturas conradiografíasadecuadas (8 de…

Fuente: [4]

Reducción cerrada y fijación percutánea paso a paso
Reducción cerrada y fijación percutánea paso a pasoSecuencia de 12 pasos. Paso 1: Preparación y examen bajo anestesia. Con el niño anestesiado se mira si la fractura se desplaza en flexión y en extensión: si ocurre, es un tipo IV y la reducción será inestable. Antes de manipular, el examen neurovascular previo ya está anotado (práctica habitual / opinión experta). Riesgo: Manipular sin dejar constancia de lo que había antes.. Paso 2: Tracción y plano coronal. Con el codo en extensión, tracción suave y corrección del varo o valgo. Si la arteria ya está comprometida, la AO pide tracción suave y sostenida durante 5-10 minutos para no estirarla. Riesgo: Estirar con fuerza una arteria ya comprometida.. Paso 3: Liberar el fragmento proximal si hay fruncimiento. Si la piel está fruncida, la maniobra de ordeño de la parte anterior del brazo libera el fragmento proximal. Riesgo: El fruncimiento anuncia más riesgo neurovascular.. Paso 4: Corregir la rotación. Pronar el antebrazo si el desplazamiento es posteromedial y supinarlo si es posterolateral. Riesgo: Supinar en un posteromedial dificulta la reducción.. Paso 5: Plano sagital. Flexionar el codo empujando el olécranon hacia delante y mantener la flexión máxima solo hasta fijar. Riesgo: Dejar la flexión máxima después de fijar: el yeso va a unos 70°.. Paso 6: Comprobar antes de pinchar. Fluoroscopia en 4 proyecciones: línea humeral anterior por el capitelo, Baumann, ambas columnas y rotación simétrica con el lado sano. Riesgo: Aceptar una rotación o una extensión residual pensando que remodelará: remodela poco.. Paso 7: Si no se sostiene: aguja de palanca. Una aguja de medial a lateral por el fragmento distal sirve de palanca (joystick) para reducir y sostener mientras se fija; Leitch la usó en 9 fracturas inestables sin cirugía abierta. Paso 8: Primera aguja lateral. Aguja lisa, habitualmente de 1,8 mm, divergente, desde el capitelo por la columna lateral. Se busca la máxima separación de las agujas en el foco. Riesgo: Poca separación en el foco, el error C de Sankar: no controla la rotación.. Paso 9: Segunda aguja. Muy divergente, por la cortical medial, de modo que tome ambos fragmentos y quede bicortical. Riesgo: No tomar ambos fragmentos con 2 agujas o más, o no lograr fijación bicortical.. Paso 10: Probar la estabilidad. Se extiende el codo y se comprueba con fluoroscopia en rotación; si queda inestable, tercera aguja lateral antes que una medial. Riesgo: En tipo III con 2 agujas laterales se perdió la fijación en 7 de 42; con 3 agujas, en 0 de 37.. Paso 11: Aguja medial, solo si hace falta. Primero van las laterales; recién entonces se baja la flexión del codo, porque así el cubital se aleja hacia atrás. Una incisión pequeña para ver dónde entra la aguja da más seguridad que guiarse solo con el tacto. Riesgo: Con el codo en flexión mayor de 90°, el riesgo de lesión va de 5,7 % a 17,7 %; con minincisión fue 0,43 % en 698 pacientes.. Paso 12: Cierre e inmovilización. Agujas expuestas, sin enterrar; yeso o férula braquial hasta unos 70° de flexión. Examen neurovascular antes de salir de recuperación (práctica habitual / opinión experta). Riesgo: Más flexión no mejora el resultado y sube el riesgo compartimental..1Preparación y examen bajo anestesiaCon el niño anestesiado se mira si la fractura se desplaza enflexión y en extensión: si ocurre, es un tipo IV y lareducción será inestable. Antes de manipular, el examenneurovascular previo ya está anotado (práctica habitual /opinión experta).Riesgo:Manipular sin dejar constancia de lo que habíaantes.2Tracción y plano coronalCon el codo en extensión, tracción suave y corrección del varoo valgo. Si la arteria ya está comprometida, la AO pidetracción suave y sostenida durante 5-10 minutos para noestirarla.Riesgo:Estirar con fuerza una arteria ya comprometida.3Liberar el fragmento proximal si hay fruncimientoSi la piel está fruncida, la maniobra de ordeño de la parteanterior del brazo libera el fragmento proximal.Riesgo:El fruncimiento anuncia más riesgo neurovascular.4Corregir la rotaciónPronar el antebrazo si el desplazamiento es posteromedial ysupinarlo si es posterolateral.Riesgo:Supinar en un posteromedial dificulta la reducción.5Plano sagitalFlexionar el codo empujando el olécranon hacia delante ymantener la flexión máxima solo hasta fijar.Riesgo:Dejar la flexión máxima después de fijar: el yesova a unos 70°.6Comprobar antes de pincharFluoroscopia en 4 proyecciones: línea humeral anterior por elcapitelo, Baumann, ambas columnas y rotación simétrica con ellado sano.Riesgo:Aceptar una rotación o una extensión residualpensando que remodelará: remodela poco.7Si no se sostiene: aguja de palancaUna aguja de medial a lateral por el fragmento distal sirve depalanca (joystick) para reducir y sostener mientras se fija;Leitch la usó en 9 fracturas inestables sin cirugía abierta.8Primera aguja lateralAguja lisa, habitualmente de 1,8 mm, divergente, desde elcapitelo por la columna lateral. Se busca la máxima separaciónde las agujas en el foco.Riesgo:Poca separación en el foco, el error C de Sankar:no controla la rotación.9Segunda agujaMuy divergente, por la cortical medial, de modo que tome ambosfragmentos y quede bicortical.Riesgo:No tomar ambos fragmentos con 2 agujas o más, o nolograr fijación bicortical.10Probar la estabilidadSe extiende el codo y se comprueba con fluoroscopia enrotación; si queda inestable, tercera aguja lateral antes queuna medial.Riesgo:En tipo III con 2 agujas laterales se perdió lafijación en 7 de 42; con 3 agujas, en 0 de 37.11Aguja medial, solo si hace faltaPrimero van las laterales; recién entonces se baja la flexióndel codo, porque así el cubital se aleja hacia atrás. Unaincisión pequeña para ver dónde entra la aguja da másseguridad que guiarse solo con el tacto.Riesgo:Con el codo en flexión mayor de 90°, el riesgo delesión va de 5,7 % a 17,7 %; con minincisión fue 0,43 % en698 pacientes.12Cierre e inmovilizaciónAgujas expuestas, sin enterrar; yeso o férula braquial hastaunos 70° de flexión. Examen neurovascular antes de salir derecuperación (práctica habitual / opinión experta).Riesgo:Más flexión no mejora el resultado y sube el riesgocompartimental.
Ver el esquema en texto
  1. Preparación y examen bajo anestesia. Con el niño anestesiado se mira si la fractura se desplaza en flexión y en extensión: si ocurre, es un tipo IV y la reducción será inestable [17]. Antes de manipular, el examen neurovascular previo ya está anotado (práctica habitual / opinión experta). Riesgo: Manipular sin dejar constancia de lo que había antes.
  2. Tracción y plano coronal. Con el codo en extensión, tracción suave y corrección del varo o valgo [1]. Si la arteria ya está comprometida, la AO pide tracción suave y sostenida durante 5-10 minutos para no estirarla [3]. Riesgo: Estirar con fuerza una arteria ya comprometida [3].
  3. Liberar el fragmento proximal si hay fruncimiento. Si la piel está fruncida, la maniobra de ordeño de la parte anterior del brazo libera el fragmento proximal [1]. Riesgo: El fruncimiento anuncia más riesgo neurovascular [1].
  4. Corregir la rotación. Pronar el antebrazo si el desplazamiento es posteromedial y supinarlo si es posterolateral [1]. Riesgo: Supinar en un posteromedial dificulta la reducción [1].
  5. Plano sagital. Flexionar el codo empujando el olécranon hacia delante y mantener la flexión máxima solo hasta fijar [1]. Riesgo: Dejar la flexión máxima después de fijar: el yeso va a unos 70° [1].
  6. Comprobar antes de pinchar. Fluoroscopia en 4 proyecciones: línea humeral anterior por el capitelo, Baumann, ambas columnas y rotación simétrica con el lado sano [1]. Riesgo: Aceptar una rotación o una extensión residual pensando que remodelará: remodela poco [14][1].
  7. Si no se sostiene: aguja de palanca. Una aguja de medial a lateral por el fragmento distal sirve de palanca (joystick) para reducir y sostener mientras se fija; Leitch la usó en 9 fracturas inestables sin cirugía abierta [1][17].
  8. Primera aguja lateral. Aguja lisa, habitualmente de 1,8 mm, divergente, desde el capitelo por la columna lateral [1]. Se busca la máxima separación de las agujas en el foco [5]. Riesgo: Poca separación en el foco, el error C de Sankar: no controla la rotación [4].
  9. Segunda aguja. Muy divergente, por la cortical medial, de modo que tome ambos fragmentos y quede bicortical [1][4]. Riesgo: No tomar ambos fragmentos con 2 agujas o más, o no lograr fijación bicortical [4].
  10. Probar la estabilidad. Se extiende el codo y se comprueba con fluoroscopia en rotación; si queda inestable, tercera aguja lateral antes que una medial [1][5]. Riesgo: En tipo III con 2 agujas laterales se perdió la fijación en 7 de 42; con 3 agujas, en 0 de 37 [4].
  11. Aguja medial, solo si hace falta. Primero van las laterales; recién entonces se baja la flexión del codo, porque así el cubital se aleja hacia atrás. Una incisión pequeña para ver dónde entra la aguja da más seguridad que guiarse solo con el tacto [1]. Riesgo: Con el codo en flexión mayor de 90°, el riesgo de lesión va de 5,7 % a 17,7 % [1]; con minincisión fue 0,43 % en 698 pacientes [7].
  12. Cierre e inmovilización. Agujas expuestas, sin enterrar [1]; yeso o férula braquial hasta unos 70° de flexión [1]. Examen neurovascular antes de salir de recuperación (práctica habitual / opinión experta). Riesgo: Más flexión no mejora el resultado y sube el riesgo compartimental [1].

Fuente: [1], [3], [4], [5], [7], [14], [17]

Reducción abierta por vía anterior
Reducción abierta por vía anteriorSecuencia de 6 pasos. Paso 1: Indicación. Las mismas 3 situaciones: fracaso de la maniobra cerrada, partes blandas interpuestas o mano fría que no se perfunde tras intentar. Si al reducir se siente un tope blando, sospeche un nervio o la arteria dentro del foco. Paso 2: Incisión. Si la piel está intacta, se dibuja una Z suave en el pliegue y se empieza corta, porque alargarla siempre es posible; si la fractura es abierta, se parte de la herida y se la amplía en Z cuando haga falta. Paso 3: Exposición. El bíceps es la referencia: por dentro de él se buscan la arteria braquial y el mediano, y por su borde externo, el radial. A diferencia del adulto, en el niño su tendón se respeta y no se corta. Paso 4: Reducir bajo visión. Con el bíceps separado se ve el foco, se reduce mirando y después se pasan las agujas por vía percutánea. Paso 5: Estabilizar antes de reparar. Antes de reparar la arteria hay que estabilizar la fractura. Riesgo: Reparar el vaso sin fijar el hueso expone la reparación a la manipulación.. Paso 6: Cierre. Piel y subcutáneo con material reabsorbible fino, para no tener que retirar puntos a un niño. 1IndicaciónLas mismas 3 situaciones: fracaso de la maniobra cerrada,partes blandas interpuestas o mano fría que no se perfundetras intentar. Si al reducir se siente un tope blando,sospeche un nervio o la arteria dentro del foco.2IncisiónSi la piel está intacta, se dibuja una Z suave en el pliegue yse empieza corta, porque alargarla siempre es posible; si lafractura es abierta, se parte de la herida y se la amplía en Zcuando haga falta.3ExposiciónEl bíceps es la referencia: por dentro de él se buscan laarteria braquial y el mediano, y por su borde externo, elradial. A diferencia del adulto, en el niño su tendón serespeta y no se corta.4Reducir bajo visiónCon el bíceps separado se ve el foco, se reduce mirando ydespués se pasan las agujas por vía percutánea.5Estabilizar antes de repararAntes de reparar la arteria hay que estabilizar la fractura.Riesgo:Reparar el vaso sin fijar el hueso expone lareparación a la manipulación.6CierrePiel y subcutáneo con material reabsorbible fino, para notener que retirar puntos a un niño.
Ver el esquema en texto
  1. Indicación. Las mismas 3 situaciones: fracaso de la maniobra cerrada, partes blandas interpuestas o mano fría que no se perfunde tras intentar [1]. Si al reducir se siente un tope blando, sospeche un nervio o la arteria dentro del foco [1].
  2. Incisión. Si la piel está intacta, se dibuja una Z suave en el pliegue y se empieza corta, porque alargarla siempre es posible; si la fractura es abierta, se parte de la herida y se la amplía en Z cuando haga falta [22].
  3. Exposición. El bíceps es la referencia: por dentro de él se buscan la arteria braquial y el mediano, y por su borde externo, el radial. A diferencia del adulto, en el niño su tendón se respeta y no se corta [22].
  4. Reducir bajo visión. Con el bíceps separado se ve el foco, se reduce mirando y después se pasan las agujas por vía percutánea [22].
  5. Estabilizar antes de reparar. Antes de reparar la arteria hay que estabilizar la fractura [22][1]. Riesgo: Reparar el vaso sin fijar el hueso expone la reparación a la manipulación.
  6. Cierre. Piel y subcutáneo con material reabsorbible fino, para no tener que retirar puntos a un niño [22].

Fuente: [1], [22]

Errores de fijación que causan pérdida de reducción (Sankar)
Errores de fijación que causan pérdida de reducción (Sankar)Clasificación en 3 grupos. Error A: No tomar ambos fragmentos con 2 agujas o más. Error B: No lograr fijación bicortical con 2 agujas o más. Error C: No lograr una separación adecuada de las agujas en el foco (más de 2 mm); Es el más común en la serie de EFORT. Nota: Sirve en la mesa: antes de salir del quirófano, mirar las proyecciones y preguntarse si hay un error A, B o C.Error ANo tomar ambosfragmentos con 2agujas o másError BNo lograrfijaciónbicortical con 2agujas o másError CNo lograr unaseparaciónadecuada de lasagujas en el foco(más de 2 mm)Es el más comúnen la serie deEFORTSirve en la mesa: antes de salir del quirófano, mirar lasproyecciones y preguntarse si hay un error A, B o C.
Ver el esquema en texto
  • Error A
    • No tomar ambos fragmentos con 2 agujas o más
  • Error B
    • No lograr fijación bicortical con 2 agujas o más
  • Error C
    • No lograr una separación adecuada de las agujas en el foco (más de 2 mm)
    • Es el más común en la serie de EFORT

Sirve en la mesa: antes de salir del quirófano, mirar las proyecciones y preguntarse si hay un error A, B o C.

Fuente: [1], [4]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  3. Sankar WN, Hebela NM, Skaggs DL, Flynn JM. Loss of pin fixation in displaced supracondylar humeral fractures in children: causes and prevention. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):713-7. doi:10.2106/JBJS.F.00076 doi:10.2106/JBJS.F.00076 Serie de casos lista final
  4. Skaggs DL, Cluck MW, Mostofi A, Flynn JM, Kay RM. Lateral-entry pin fixation in the management of supracondylar fractures in children. J Bone Joint Surg Am. 2004;86(4):702-7. doi:10.2106/00004623-200404000-00006 doi:10.2106/00004623-200404000-00006 Serie de casos lista final
  5. Rees AB, Schultz JD, Wollenman LC, Moore-Lotridge SN, Martus JE, Schoenecker JG, et al. A Mini-Open Approach to Medial Pinning in Pediatric Supracondylar Humeral Fractures May Be Safer Than Previously Thought. J Bone Joint Surg Am. 2022;104(1):33-40. doi:10.2106/JBJS.21.00301 doi:10.2106/JBJS.21.00301 Serie de casos lista final
  6. Howard A, Slongo T. Distal humeral surgical and developmental anatomy. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/distal-humeral-surgical-and-developmental-anatomy enlace oficial Página oficial lista final
  7. Leitch KK, Kay RM, Femino JD, Tolo VT, Storer SK, Skaggs DL. Treatment of multidirectionally unstable supracondylar humeral fractures in children. A modified Gartland type-IV fracture. J Bone Joint Surg Am. 2006;88(5):980-5. doi:10.2106/JBJS.D.02956 doi:10.2106/JBJS.D.02956 Serie de casos lista final
  8. Howard A, Slongo T. Anterior approach to the pediatric distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/approach/anterior-approach enlace oficial Página oficial lista final
  9. Girardin C, Petitpas C, Zampieri A, Canavese F, Roux-Deboffle R, Mainard N, et al. Surgical treatment of supracondylar fractures in children: should the pins be buried or left exposed? Comparative study of functional and radiographic results of two surgical protocols. Injury. 2025;56(11):112768. doi:10.1016/j.injury.2025.112768 doi:10.1016/j.injury.2025.112768 Estudio de cohorte lista final
  10. Gupta SK, Esposito ER, Phillips R, Schwab PE, Leary EV, Hoernschemeyer DG. Effect of Antibiotic Prophylaxis on Infection Rates in Pediatric Supracondylar Humerus Fractures Treated with Closed Reduction and Percutaneous Pinning: A Prospective Double-Blinded Randomized Controlled Trial. J Am Acad Orthop Surg. 2024;32(9):410-416. doi:10.5435/JAAOS-D-23-00795 doi:10.5435/JAAOS-D-23-00795 Ensayo aleatorizado lista final

Complicaciones: vasculares, nerviosas, compartimentales y de la fijación

Lesión vascular. Entre 10 % y 20 % de las fracturas desplazadas tienen alteración vascular [1]. El pulso radial falta antes de reducir en 7 % a 12 % de todas las fracturas y hasta en 19 % de las desplazadas [1]. La arteria braquial pasa por delante del foco y puede estirarse, atraparse o romperse; la circulación colateral a veces mantiene la mano perfundida incluso con la arteria desgarrada [3].

Mano fría. Reducción urgente (consenso de la AAOS) y, si tras reducir y fijar la mano sigue mal perfundida y sin pulso, explorar la fosa antecubital [2]. Se fija primero para proteger la reparación y se explora por vía anterior con el cirujano vascular [1]. La AO precisa que la exploración arterial solo se indica si persiste una mano blanca, fría y sin pulso; si la mano llegó sin pulso pero perfundida y se pone blanca después de fijar, se retiran las agujas y se reexamina antes de explorar [22]. Hay consenso en explorar si el pulso estaba presente y desaparece tras reducir [1].

Mano rosada sin pulso: la zona sin consenso. Tras la reducción el pulso reaparece en 80 % [1]. La perfusión del antebrazo queda pobre en 0,3 % y el pulso radial falta tras la reducción cerrada en 3,2 % [1]. Una revisión sistemática halló que, entre las fracturas que seguían sin pulso pese a una buena reducción, 82 % tenía lesión documentada de la arteria braquial, y 70 % de las de mano rosada; tras revascularizar, 91 % tenía la arteria permeable [49]. Un metaanálisis de 2026 (25 estudios, 591 pacientes) mostró que el pulso volvió dentro de 24 h en 0,61 con reducción y agujas sin exploración y en 0,94 con exploración; 24,8 % del manejo sin exploración terminó explorado, y la función a largo plazo fue comparable [30]. En 39 niños perfundidos sin pulso de 1371 operados (2,8 %), la observación hospitalaria no dejó compartimental, déficit nuevo ni Volkmann; la estancia media fue de 25 horas y 92 % salió antes de 36 horas [28]. Opciones: exploración inmediata u observación hospitalaria de 24 a 48 horas con vuelta urgente a quirófano si empeora [6]. La AAOS no halló evidencia para decidir [2]; la AO tampoco ve consenso y admite la observación cercana [3]. Una encuesta británica citada por EFORT halló que 60 % prefiere observar [1]. La revascularización precoz se asoció con reoclusión asintomática y estenosis residual [1]. Lectura: la mano rosada sin pulso suele significar una arteria lesionada [49], pero la vigilancia estricta fue segura en las series [28][1], con umbral bajo para explorar si empeora la perfusión [30][2].

Lesión nerviosa. Ver el examen físico. La neuropraxia iatrogénica por agujas fue de 3,4 % con agujas solo laterales y de 4,1 % con aguja medial (tasa ponderada de todos los nervios) [21]; las laterales aumentan el riesgo para el mediano y la medial para el cubital [21]. En su análisis la AAOS halló lesión del cubital en 0,53 % con laterales y 6 % con mediales [2]. Si hay lesión cubital con aguja medial, los autores de EFORT retiran la medial, aunque Lyons describió recuperación completa en 17 pacientes con solo 4 agujas retiradas [1]. La AO indica que, si una aguja pudo causar el déficit, se retira de inmediato [3].

Síndrome compartimental. Aparece en 0,1 % a 0,3 % de los casos [1]. En 4308 niños, 21 (0,49 %) recibieron fasciotomía; fue más probable en varones, con lesión nerviosa o con fractura ipsilateral del antebrazo, y el momento del tratamiento no influyó [29]. En el registro nacional, 4,5 % de los niños con lesión neurovascular desarrolló síndrome compartimental, y esa lesión fue el factor de riesgo más fuerte (OR 25,0; IC 14,6-42,8) [18]. Entre los niños con pulso ausente y lesión del mediano o del interóseo anterior, 6 de 71 (8,5 %) tuvieron síndrome compartimental, asociado con mala perfusión inicial y retraso hasta la cirugía [23]. La fasciotomía se hizo tras la reducción a las 23,4 horas de media en 13 niños: puede aparecer cuando el niño ya está en la sala [29]. Qué vigilar: el dolor con la extensión o flexión pasiva de los dedos [3] y el aumento de la analgesia o de la ansiedad, sobre todo en niños pequeños, con trastorno neurológico o con lesión del mediano [1]. Para prevenirlo, el codo no se flexiona de más: cerca de 30° en la férula de urgencias y entre 60° y 70° después de fijar [1]. Cuando el miembro estuvo sin circulación más de 6 horas, los autores de EFORT consideran prudente liberar los compartimentos del antebrazo, aunque reconocen que falta evidencia [1].

Infección de las agujas. Las cifras publicadas van de 1 % a más de 25 %; en su gran mayoría son superficiales y ceden al retirar la aguja y dar antibiótico por boca [1]. En un ensayo doble ciego de 160 pacientes, la infección fue 1,2 % con antibiótico y 1,3 % con placebo [48]. La reducción abierta se asocia con más infecciones que la cerrada [1][35].

Cúbito varo y malunión. El cúbito varo es la complicación más frecuente tras el tratamiento de esta fractura [50]. Se piensa que se debe a la malunión más que a una detención del crecimiento [1]. Las deformidades rotacionales no remodelan [1]. En tipos II no reducidos se describió hasta 26,1 % [1]. La AAOS halló que las agujas fueron superiores al tratamiento sin cirugía para prevenir el cúbito varo y la pérdida de movilidad [2]. A largo plazo el varo puede dar inestabilidad rotatoria posterolateral, parálisis cubital tardía, chasquido del tríceps y más fracturas condíleas [1]. La corrección con osteotomía (894 niños de 40 estudios) logró resultados buenos a excelentes en 87,8 % con complicaciones en 14,5 % [50]. Una malunión en extensión se manifiesta como falta de flexión, no como rigidez: el movimiento funcional del codo va de 30° a 130° [1].

Pérdida de fijación. En 322 fracturas operadas, 8 (2,9 % de las 279 con radiografías adecuadas) perdieron la fijación, todas Gartland III; en todas hubo errores técnicos evitables [4].

Complicaciones: cuánto, a quién y qué hacer
ComplicaciónFrecuencia descritaQuién tiene más riesgoQué hacer
Alteración vascular10 % a 20 % de las fracturas desplazadasDesplazamiento marcado; piel fruncidaReducir ya; explorar si la mano sigue fría; mano rosada: observar de cerca o explorar [1][2]
Neuropraxia traumática11,3 % (metaanálisis de 5148)Fracturas desplazadas; flexión: cubitalObservar; la mayoría se recupera [21][1]
Lesión cubital iatrogénica0,53 % con laterales y 6 % con mediales (AAOS)Aguja medial con codo flexionadoMinincisión y codo semiextendido; retirar la aguja sospechosa [2][3]
Síndrome compartimental0,1 % a 0,3 %; 0,49 % con fasciotomía en 4308Lesión neurovascular, codo flotante, varonesVigilar el dolor con extensión pasiva; fasciotomía [1][29]
Infección de aguja1 % a más de 25 %Reducción abierta (más infección y rigidez)Retiro de aguja y antibiótico oral [1]
Cúbito varoHasta 26,1 % en tipo II no reducidoMalunión y rotación residualLograr y mantener la reducción anatómica; osteotomía si queda deformidad [1][50]
Pérdida de fijación2,9 % (8 de 279)Tipo III con 2 agujas lateralesTres agujas y separación en el foco [4]

Fuente: [1], [2], [3], [4], [18], [21], [29], [50]

Síndrome compartimental en la fractura supracondílea: frecuencia según el contexto (%)
Síndrome compartimental en la fractura supracondílea: frecuencia según el contextoNiños con fasciotomía (4308 ingresados, Pensilvania): 0,49; Fractura aislada en un centro (3 de 814): 0,36; Fractura aislada, registro nacional (67 de 31 167): 0,2; Codo flotante, registro nacional (13 de 1565): 0,8; Con lesión neurovascular, registro nacional (24 de 530): 4,5; Pulso ausente con lesión del mediano o interóseo anterior (6 de 71): 8,5Niños confasciotomía (4308ingresados,Pensilvania)Niños con fasciotomía (4308 ingresados, Pensilvania): 0,49%0,49%Fractura aislada enun centro (3 de814)Fractura aislada en un centro (3 de 814): 0,36%0,36%Fractura aislada,registro nacional(67 de 31 167)Fractura aislada, registro nacional (67 de 31 167): 0,2%0,2%Codo flotante,registro nacional(13 de 1565)Codo flotante, registro nacional (13 de 1565): 0,8%0,8%Con lesiónneurovascular,registro nacional(24 de 530)Con lesión neurovascular, registro nacional (24 de 530): 4,5%4,5%Pulso ausente conlesión del medianoo interóseoanterior (6 de 71)Pulso ausente con lesión del mediano o interóseo anterior (6 de 71): 8,5%8,5%

Fuente: [18], [23], [29]

Mano rosada sin pulso: reaparición del pulso dentro de 24 horas según el manejo (%)
Mano rosada sin pulso: reaparición del pulso dentro de 24 horas según el manejoReducción y agujas sin exploración: 61; Exploración neurovascular: 940255075100Reducción y agujas sin exploración: 61%61%Reducción y agujas sinexploraciónExploración neurovascular: 94%94%Exploración neurovascular

Fuente: [30]

Otras complicaciones y su frecuencia en series y ensayos (%)
Otras complicaciones y su frecuencia en series y ensayosNeuropraxia traumática (metaanálisis de 5148 pacientes): 11,3; Pérdida de fijación (Sankar: 8 de 279): 2,9; Infección de aguja con placebo (ensayo de Gupta): 1,3; Infección de aguja con antibiótico (ensayo de Gupta): 1,2; Complicaciones tras osteotomía por cúbito varo: 14,5Neuropraxiatraumática(metaanálisis de5148 pacientes)Neuropraxia traumática (metaanálisis de 5148 pacientes): 11,3%11,3%Pérdida de fijación(Sankar: 8 de 279)Pérdida de fijación (Sankar: 8 de 279): 2,9%2,9%Infección de agujacon placebo (ensayode Gupta)Infección de aguja con placebo (ensayo de Gupta): 1,3%1,3%Infección de agujacon antibiótico(ensayo de Gupta)Infección de aguja con antibiótico (ensayo de Gupta): 1,2%1,2%Complicaciones trasosteotomía porcúbito varoComplicaciones tras osteotomía por cúbito varo: 14,5%14,5%

Fuente: [4], [21], [48], [50]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial Guía clínica lista final
  3. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial Página oficial lista final
  4. Sankar WN, Hebela NM, Skaggs DL, Flynn JM. Loss of pin fixation in displaced supracondylar humeral fractures in children: causes and prevention. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):713-7. doi:10.2106/JBJS.F.00076 doi:10.2106/JBJS.F.00076 Serie de casos lista final
  5. Badkoobehi H, Choi PD, Bae DS, Skaggs DL. Management of the pulseless pediatric supracondylar humeral fracture. J Bone Joint Surg Am. 2015;97(11):937-43. doi:10.2106/JBJS.N.00983 doi:10.2106/JBJS.N.00983 Revisión lista final
  6. Robertson AK, Snow E, Browne TS, Brownell S, Inneh I, Hill JF. Who Gets Compartment Syndrome?: A Retrospective Analysis of the National and Local Incidence of Compartment Syndrome in Patients With Supracondylar Humerus Fractures. J Pediatr Orthop. 2018;38(5):e252-e256. doi:10.1097/BPO.0000000000001144 doi:10.1097/BPO.0000000000001144 Estudio de cohorte lista final
  7. Babal JC, Mehlman CT, Klein G. Nerve injuries associated with pediatric supracondylar humeral fractures: a meta-analysis. J Pediatr Orthop. 2010;30(3):253-63. doi:10.1097/BPO.0b013e3181d213a6 doi:10.1097/BPO.0b013e3181d213a6 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  8. Howard A, Slongo T. Anterior approach to the pediatric distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/approach/anterior-approach enlace oficial Página oficial lista final
  9. Harris LR, Arkader A, Broom A, Flynn J, Yellin J, Whitlock P, et al. Pulseless Supracondylar Humerus Fracture With Anterior Interosseous Nerve or Median Nerve Injury-An Absolute Indication for Open Reduction? J Pediatr Orthop. 2019;39(1):e1-e7. doi:10.1097/BPO.0000000000001238 doi:10.1097/BPO.0000000000001238 Serie de casos lista final
  10. Heyer JH, Mitchell SL, Garcia S, Flynn JM, Anari JB. A Modern Day Timeline for In-Hospital Monitoring in Perfused, Pulseless Pediatric Supracondylar Humerus Fractures. J Pediatr Orthop. 2022;42(10):589-594. doi:10.1097/BPO.0000000000002241 doi:10.1097/BPO.0000000000002241 Estudio de cohorte lista final
  11. Armstrong DG, MacNeille R, Lehman EB, Hennrikus WL. Compartment Syndrome in Children With a Supracondylar Fracture: Not Everyone has Risk Factors. J Orthop Trauma. 2021;35(8):e298-e303. doi:10.1097/BOT.0000000000002030 doi:10.1097/BOT.0000000000002030 Estudio de cohorte lista final
  12. Itte VN, Cowie J, Ali Yusuf Y, Zafar A, Wilson M, Jacob R, et al. The management of pink pulseless hands in paediatric supracondylar humerus fractures: A systematic review and meta-analysis. Injury. 2026;57(8):113461. doi:10.1016/j.injury.2026.113461 doi:10.1016/j.injury.2026.113461 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  13. Marson BA, Ikram A, Craxford S, Lewis SR, Price KR, Ollivere BJ. Interventions for treating supracondylar elbow fractures in children. Cochrane Database Syst Rev. 2022;6(6):CD013609. doi:10.1002/14651858.CD013609.pub2 doi:10.1002/14651858.CD013609.pub2 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  14. Gupta SK, Esposito ER, Phillips R, Schwab PE, Leary EV, Hoernschemeyer DG. Effect of Antibiotic Prophylaxis on Infection Rates in Pediatric Supracondylar Humerus Fractures Treated with Closed Reduction and Percutaneous Pinning: A Prospective Double-Blinded Randomized Controlled Trial. J Am Acad Orthop Surg. 2024;32(9):410-416. doi:10.5435/JAAOS-D-23-00795 doi:10.5435/JAAOS-D-23-00795 Ensayo aleatorizado lista final
  15. White L, Mehlman CT, Crawford AH. Perfused, pulseless, and puzzling: a systematic review of vascular injuries in pediatric supracondylar humerus fractures and results of a POSNA questionnaire. J Pediatr Orthop. 2010;30(4):328-35. doi:10.1097/BPO.0b013e3181da0452 doi:10.1097/BPO.0b013e3181da0452 Revisión sistemática / metaanálisis lista final
  16. Solfelt DA, Hill BW, Anderson CP, Cole PA. Supracondylar osteotomy for the treatment of cubitus varus in children: a systematic review. Bone Joint J. 2014;96-B(5):691-700. doi:10.1302/0301-620X.96B5.32296 doi:10.1302/0301-620X.96B5.32296 Revisión sistemática / metaanálisis lista final

Pronóstico

A largo plazo. En 81 niños con Gartland I a III seguidos 10 años o más (media de 12,1), el resultado fue satisfactorio por Flynn en 75,3 %; la flexión del codo estaba reducida más de 10° en 24,7 % y, en el tipo III, el ángulo de carga bajó en promedio de 9,8° a 6,3° (35,7 % menos) [39]. Aun así todos tuvieron una puntuación Mayo excelente [39]. En 168 niños con agujas contactados a los 9 años de media, la puntuación subjetiva de aspecto fue 8,7 y la de función 9,0 sobre 10; 28 % notaba asimetría de movilidad, 17 % del ángulo de carga y 14 % dolor [51]. En los 65 examinados, 60 tuvieron resultado bueno o excelente por Flynn [51].

Qué lo predice. El resultado subjetivo fue satisfactorio con pocas excepciones si la movilidad y el ángulo de carga quedaban a menos de 10° del lado sano, y las radiografías al consolidar tuvieron poco valor pronóstico [51]. No se puede confiar en el remodelado para corregir una deformidad residual [39]. El dolor fue más frecuente en niños con lesión nerviosa [51]. La mayoría de las parálisis son neuropraxias que se resuelven: 59 de 61 (97 %) con al menos 3 meses de seguimiento en una serie de pulso ausente con lesión del mediano o del interóseo anterior [23].

El tipo II. Sin reducir, el resultado fue satisfactorio en 80,4 % con varo leve y más extensión [38]; en otra cohorte poblacional, 57,7 % satisfactorio y 42,3 % no satisfactorio [39]. Los autores del seguimiento poblacional concluyen que el tipo II justifica una consideración individual del tratamiento [39].

Resultados a largo plazo
EstudioPacientesSeguimientoResultado principal
Sinikumpu 201681 niños con Gartland I a III10 años o más (media 12,1)Flynn satisfactorio 75,3 %; flexión reducida más de 10° en 24,7 %
Tuomilehto 2018168 niños con agujas contestaron; 65 examinados7 a 12 años (media 9)Aspecto 8,7 y función 9,0 sobre 10; Flynn bueno o excelente en 60 de 65
Moraleda 201346 niños con tipo II inmovilizados sin reducir6,6 años de mediaFlynn satisfactorio 80,4 %; flexión 137,9° frente a 144,8°

Fuente: [38], [39], [51]

Resultado satisfactorio a largo plazo (criterios de Flynn) (%)
Resultado satisfactorio a largo plazo (criterios de Flynn)Sinikumpu: todos los tipos, 10 años o más: 75,3; Sinikumpu: tipo I tratado con férula: 75; Sinikumpu: tipo II: 57,7; Sinikumpu: tipo III: 76; Moraleda: tipo II inmovilizado sin reducir: 80,4; Tuomilehto: examinados a los 9 años (60 de 65): 92,3Sinikumpu: todoslos tipos, 10 añoso másSinikumpu: todos los tipos, 10 años o más: 75,3%75,3%Sinikumpu: tipo Itratado con férulaSinikumpu: tipo I tratado con férula: 75%75%Sinikumpu: tipo IISinikumpu: tipo II: 57,7%57,7%Sinikumpu: tipo IIISinikumpu: tipo III: 76%76%Moraleda: tipo IIinmovilizado sinreducirMoraleda: tipo II inmovilizado sin reducir: 80,4%80,4%Tuomilehto:examinados a los 9años (60 de 65)Tuomilehto: examinados a los 9 años (60 de 65): 92,3%92,3%

Fuente: [38], [39], [51]

Referencias de este bloque

  1. Harris LR, Arkader A, Broom A, Flynn J, Yellin J, Whitlock P, et al. Pulseless Supracondylar Humerus Fracture With Anterior Interosseous Nerve or Median Nerve Injury-An Absolute Indication for Open Reduction? J Pediatr Orthop. 2019;39(1):e1-e7. doi:10.1097/BPO.0000000000001238 doi:10.1097/BPO.0000000000001238 Serie de casos lista final
  2. Moraleda L, Valencia M, Barco R, González-Moran G. Natural history of unreduced Gartland type-II supracondylar fractures of the humerus in children: a two to thirteen-year follow-up study. J Bone Joint Surg Am. 2013;95(1):28-34. doi:10.2106/jbjs.l.00132 doi:10.2106/jbjs.l.00132 Estudio de cohorte lista final
  3. Sinikumpu JJ, Victorzon S, Pokka T, Lindholm EL, Peljo T, Serlo W. The long-term outcome of childhood supracondylar humeral fractures: A population-based follow up study with a minimum follow up of ten years and normal matched comparisons. Bone Joint J. 2016;98-B(10):1410-1417. doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 Estudio de cohorte lista final
  4. Tuomilehto N, Sommarhem A, Nietosvaara AY. 9 years' follow-up of 168 pin-fixed supracondylar humerus fractures in children. Acta Orthop. 2018;89(3):351-356. doi:10.1080/17453674.2018.1438765 doi:10.1080/17453674.2018.1438765 Estudio de cohorte lista final

Rehabilitación y seguimiento

Lo que se sabe y lo que no. La guía AAOS no pudo recomendar a favor ni en contra de la fisioterapia supervisada de rutina, ni el momento óptimo para retirar las agujas, ni cuándo permitir actividad sin restricción: los tres puntos quedaron en evidencia inconclusa [2]. El único estudio hallado, con reducción abierta, mostró mejor movilidad con fisioterapia en las semanas 12-13 y 18-19 [2]. Los autores de EFORT retiran agujas y férula a las 3 semanas, no recomiendan fisioterapia inicial y citan un ensayo sin diferencias en actividades diarias, retorno al deporte ni movilidad [1]. En 193 fracturas operadas, la inmovilización corta (27,5 días de media) no tuvo más refracturas ni malunión que la larga (43,9 días) [52].

Una pauta razonable (práctica habitual / opinión experta). Mantener el codo protegido hasta el retiro, dejar que recupere el movimiento jugando y consultar si pasadas las semanas no recupera el rango. No hay un programa respaldado con tiempos.

Qué decir a la familia. Los nervios que se lesionaron con la fractura suelen recuperarse en meses: en una serie, 3 meses el radial, 2,5 el mediano y 5 el cubital [1]. El hueso no se arregla solo si queda desviado: no se puede confiar en el remodelado [39]. Si el movimiento y el ángulo de carga quedan a menos de 10° del lado sano, el resultado suele ser satisfactorio [51].

Seguimiento típico tras la fractura supracondílea
Seguimiento típico tras la fractura supracondíleaLínea de tiempo de 6 hitos. Día de la lesión: Férula braquial a 30°-40° de flexión, examen neurovascular seriado y cirugía en el plazo que corresponda.; Tras la cirugía: Inmovilizar a unos 70° de flexión y repetir el examen neurovascular y de compartimentos.; 7 a 10 días: Tipo I: radiografía de control para descartar desplazamiento secundario.; 3 semanas: Retiro del yeso en el tipo I y de agujas y férula tras la fijación, con movilidad progresiva.; Meses: Recuperación de nervios: radial 3 meses, mediano 2,5 y cubital 5, en una serie.; Años: Movilidad y ángulo de carga a menos de 10° del lado sano predicen un buen resultado subjetivo..Día de lalesiónFérula braquiala 30°-40° deflexión, examenneurovascularseriado ycirugía en elplazo quecorresponda.Tras lacirugíaInmovilizar aunos 70° deflexión yrepetir elexamenneurovascular ydecompartimentos.7 a 10 díasTipo I:radiografía decontrol paradescartardesplazamientosecundario.3 semanasRetiro del yesoen el tipo I yde agujas yférula tras lafijación, conmovilidadprogresiva.MesesRecuperación denervios: radial3 meses,mediano 2,5 ycubital 5, enuna serie.AñosMovilidad yángulo de cargaa menos de 10°del lado sanopredicen unbuen resultadosubjetivo.
Ver el esquema en texto
  • Día de la lesión: Férula braquial a 30°-40° de flexión, examen neurovascular seriado y cirugía en el plazo que corresponda [1][27].
  • Tras la cirugía: Inmovilizar a unos 70° de flexión y repetir el examen neurovascular y de compartimentos [1].
  • 7 a 10 días: Tipo I: radiografía de control para descartar desplazamiento secundario [1].
  • 3 semanas: Retiro del yeso en el tipo I y de agujas y férula tras la fijación, con movilidad progresiva [1].
  • Meses: Recuperación de nervios: radial 3 meses, mediano 2,5 y cubital 5, en una serie [1].
  • Años: Movilidad y ángulo de carga a menos de 10° del lado sano predicen un buen resultado subjetivo [51].

Fuente: [1], [27], [51]

Referencias de este bloque

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049 Revisión lista final
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial Guía clínica lista final
  3. Howard A, Slongo T. Timing of treatment of fractures of the distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/timing-of-treatment-of-fractures-of-the-distal-humerus enlace oficial Página oficial lista final
  4. Sinikumpu JJ, Victorzon S, Pokka T, Lindholm EL, Peljo T, Serlo W. The long-term outcome of childhood supracondylar humeral fractures: A population-based follow up study with a minimum follow up of ten years and normal matched comparisons. Bone Joint J. 2016;98-B(10):1410-1417. doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 Estudio de cohorte lista final
  5. Tuomilehto N, Sommarhem A, Nietosvaara AY. 9 years' follow-up of 168 pin-fixed supracondylar humerus fractures in children. Acta Orthop. 2018;89(3):351-356. doi:10.1080/17453674.2018.1438765 doi:10.1080/17453674.2018.1438765 Estudio de cohorte lista final
  6. Jones NJ, Zarook E, Ayub A, Manoukian D, Maizen C, Bijlsma P, et al. Postoperative Immobilization Period for Pediatric Supracondylar Fractures: The Shorter the Better? J Pediatr Orthop. 2024;44(4):203-207. doi:10.1097/BPO.0000000000002636 doi:10.1097/BPO.0000000000002636 Estudio de cohorte lista final

Novedades 2024-2026

  • 2026 confirma Un ensayo aleatorizado de no inferioridad con 55 pacientes de 3 a 7 años con tipo III halló que las agujas laterales no fueron inferiores a las cruzadas en el cambio del ángulo de Baumann (diferencia media -0,7°; IC -2,7 a 1,3); hubo 2 lesiones cubitales, ambas con cruzadas. Los autores señalan limitaciones: aleatorizar tras reducir, rango de edad estrecho y bajo reclutamiento [46].
  • 2026 abre pregunta Un metaanálisis de 7 estudios y 913 niños no halló diferencias en tiempo operatorio, aguja medial ni reducción abierta entre cirugía diurna y fuera de horario, pero sí más complicaciones relacionadas con la alineación fuera de horario (P = 0,04) [13].
  • 2026 abre pregunta En la mano rosada sin pulso, un metaanálisis de 25 estudios y 591 pacientes halló reaparición del pulso dentro de 24 h en 0,61 sin exploración y en 0,94 con exploración, con función a largo plazo comparable (OR 2,46; IC 0,46-13,10); sugiere un umbral bajo para explorar si el pulso no vuelve [30].
  • 2026 abre pregunta En el tipo II, un metaanálisis de 11 estudios y 1947 pacientes concluyó que operar y no operar dan resultados satisfactorios; operar mejoró algo la alineación y la flexión a costa de más complicaciones y peor QuickDASH [37].
  • 2025 abre pregunta Una revisión de 7 estudios y 1446 pacientes con tipo II mostró más deformidad sagital residual sin cirugía (14,1 % frente a 0 %) y fracaso de 8,9 % a 20,6 %; los criterios para operar fueron rotación, desalineación y ángulo diafisocondíleo menor de 30° [31].
  • 2025 confirma En 563 niños, dejar las agujas expuestas no aumentó el riesgo de infección frente a enterrarlas, con resultados clínicos comparables [47].
  • 2024 confirma Un ensayo doble ciego con 160 pacientes no halló beneficio de una dosis de antibiótico profiláctico en la fijación percutánea: infección de 1,2 % con antibiótico y 1,3 % con placebo [48].
  • 2024 confirma Una revisión sistemática de 19 estudios y 483 pacientes con abordaje anterior para reducción abierta halló resultados satisfactorios por Flynn en 97,7 % (función) y 98,6 % (estética) y lesión neurovascular posquirúrgica de 1,4 % [34].
  • 2024 abre pregunta En 193 fracturas operadas, una inmovilización posoperatoria corta (28 días o menos) no se acompañó de más refracturas ni malunión que la larga; es un estudio retrospectivo [52].

Perlas y trampas

Perlas

  • El fruncimiento de la piel en la fosa antecubital avisa de que el fragmento proximal atravesó el músculo braquial anterior: se esperan daño de partes blandas y atrapamiento de la arteria braquial o del mediano [1].
  • Si el desplazamiento es posteromedial, pronar tensa el periostio medial intacto y evita el varo; si es posterolateral, conviene supinar [1].
  • En menores de 4 años la línea humeral anterior pasa casi por igual por el tercio anterior o el medio del capitelo: no se debe sobreinterpretar [8].
  • Una almohadilla grasa anterior normal tuvo sensibilidad de 96,4 % y valor predictivo negativo de 98,2 % para descartar fractura de codo en niños [9].
  • La aguja puede lesionar el cubital sin atravesarlo: basta con que quede pegada al nervio [1].

Trampas

  • Dar por segura la frontera IIA/IIB: el acuerdo entre especialistas para separarlas fue bajo (kappa 0,240) [10].
  • Dejar el codo en más de 90° de flexión dentro de un yeso para sostener la reducción: aumenta el riesgo compartimental y neurovascular [1].
  • Citar a Kocher sin leerlo: la guía AAOS describe la pérdida de reducción leve (21 % frente a 4 %) como diferencia significativa, pero el artículo original informa p = 0,107: se revisa la fuente primaria [2][11].
  • Operar de noche por reflejo cuando no hay compromiso vascular: los metaanálisis no hallan más reducción abierta si se difiere, y el de 2026 halló más complicaciones de alineación fuera de horario [12][13].
  • Tranquilizarse por el pulso: puede estar presente con el músculo ya isquémico [3].

Para recordar

  • Mano, nervios y pulso primero; el hueso después [1].
  • Gartland I se inmoviliza; el II inestable y el III se reducen y se fijan [2].
  • Pinchar bien es separar las agujas en el foco y tomar ambas columnas [4].
  • Línea humeral anterior por el tercio medio del capitelo: reducción aceptable [1].
  • Mano blanca sin pulso: reducir ya; si sigue blanca, explorar [2].
  • Aguja medial: riesgo cubital; minincisión y codo semiextendido [7][1].
  • Tras fijar, unos 70° de flexión y no más [1].

Autoevaluación

Elige una opción para ver la respuesta y su explicación. No se guarda nada.

1. Caso didáctico (inventado): niña de 6 años que cae de un columpio. El codo está deformado, hay fruncimiento de la piel en la fosa antecubital y la mano está pálida, fría y sin pulso radial. ¿Qué conducta es la más adecuada?
Respuesta: B) Reducir y fijar de inmediato, reevaluar la perfusión y tener al cirujano vascular avisado.. Una mano sin pulso y mal perfundida requiere reducción quirúrgica de urgencia [6]. La AAOS, por consenso, indica reducción cerrada urgente cuando la perfusión está disminuida [2]. La ecografía o la angiografía solo retrasan la reducción [1]. La hiperflexión puede causar isquemia que amenaza el miembro [2].
2. ¿Qué recomienda la guía AAOS para el Gartland II y III desplazados y con qué grado?
Respuesta: B) Reducción cerrada con agujas; recomendación moderada.. La AAOS sugiere reducción cerrada con fijación con agujas para los Gartland II y III y para la flexión desplazada, con recomendación moderada [2]. El grupo analizó el II y el III juntos porque muchos estudios los agrupaban [2].
3. En la radiografía lateral de una fractura en extensión desplazada, ¿qué ocurre con la línea humeral anterior?
Respuesta: B) Pasa por delante del capitelo o ni siquiera lo cruza.. En la extensión desplazada la línea pasa por delante o no cruza el capitelo; en la flexión pasa por detrás [1]. En menores de 4 años conviene recordar que, incluso en codos normales, pasa casi por igual por el tercio anterior o el medio [8].
4. Sobre agujas laterales frente a cruzadas, ¿qué afirmación respalda la evidencia?
Respuesta: B) Las laterales se asocian con menos lesión iatrogénica del cubital y, en algunos metaanálisis, con más pérdida de reducción.. Un metaanálisis de 11 ensayos halló más pérdida de reducción con laterales (RR 1,44) y menos lesión cubital (RR 0,36) [44]. Otro, de 19 ensayos, halló menos pérdida de reducción con cruzadas (RR 0,70) y más lesión cubital (RR 2,21), sin diferencia en lesión cubital si la aguja medial se coloca con minincisión [40]. La revisión Cochrane resume con certeza baja menos lesión nerviosa con laterales [35].
5. En fracturas Gartland III tratadas con 2 agujas laterales, ¿qué conducta redujo la pérdida de fijación en la serie de Sankar?
Respuesta: B) Colocar una tercera aguja lateral.. Con 3 agujas la fijación se mantuvo en 37 de 37 pacientes con tipo III; con 2 agujas laterales, en 35 de 42 (p = 0,01) [4]. Skaggs agrega que conviene un umbral bajo para una tercera aguja lateral ante dudas de estabilidad [5].
6. Tras reducir y fijar, el niño tiene la mano rosada, caliente y sin pulso radial. ¿Qué afirmación es correcta?
Respuesta: B) Hay controversia: observación hospitalaria de 24 a 48 horas o exploración; la AAOS no halló evidencia para decidir.. Las opciones son exploración inmediata u observación hospitalaria de 24 a 48 horas con vuelta urgente a quirófano si empeora [6]. La AAOS no pudo recomendar a favor ni en contra de explorar [2]. En un metaanálisis, el pulso volvió dentro de 24 horas en 0,61 sin exploración y en 0,94 con exploración [30].
7. En un análisis del registro nacional, ¿qué factor se asoció con el mayor riesgo de síndrome compartimental?
Respuesta: D) Lesión neurovascular (OR 25,0).. La lesión neurovascular tuvo un OR de 25,0 (IC 14,6-42,8), mayor que el codo flotante (3,2), el sexo masculino (2,7) y la edad (1,1) [18].
8. Sobre el momento de la cirugía en una fractura desplazada sin compromiso vascular, ¿qué es correcto?
Respuesta: B) Los metaanálisis no hallan más reducción abierta ni complicaciones al diferir, aunque con evidencia de calidad baja.. El metaanálisis de 12 estudios y 1735 fracturas no halló diferencias en reducción abierta, lesión nerviosa, infección ni reintervención, con calidad baja o muy baja [12]. En 14 estudios de tipo III tampoco [41]. La AAOS no encontró base para recomendar un umbral de tiempo [2].
9. Sobre la fractura supracondílea en flexión, ¿qué afirmación es correcta?
Respuesta: B) Se asocia con más reducción abierta, y el cubital es el nervio más afectado.. Las fracturas en flexión representaron 3,4 % de 2783 operadas; entre las cerradas, 22,8 % requirió reducción abierta frente a 1,9 % de las en extensión [15]. El cubital representó 91,3 % de las neuropraxias de las fracturas en flexión [21].
10. ¿Qué subdivisión del Gartland modificado tuvo el peor acuerdo entre observadores?
Respuesta: B) Tipo IIA frente a IIB.. Para diferenciar IIA de IIB el acuerdo interobservador fue bajo (kappa 0,240), mientras que el global fue 0,475 [10]. En otras series el acuerdo global fue sustancial (kappa 0,74 y 0,679) [19][20].
11. ¿Qué mostró un ensayo doble ciego de profilaxis antibiótica en la fijación percutánea?
Respuesta: B) La infección fue similar con antibiótico y con placebo.. En 160 pacientes la infección fue 1,2 % con antibiótico y 1,3 % con placebo (P = 1,00) [48].

Caso de staff

Caso de staff: la mano rosada que no late (abrir el caso)

Caso didáctico, inventado como tal; no corresponde a un paciente real. Piensa tu respuesta antes de abrir la resolución.

Presentación

Caso didáctico inventado, sin datos de ningún paciente real. Niño de 5 años que cae de un columpio con el brazo extendido. En urgencias tiene dolor intenso, deformidad del codo y la piel fruncida en la fosa antecubital. La mano está caliente y rosada, el llenado capilar es de 2 segundos y no se palpa el pulso radial. No logra flexionar la interfalángica distal del pulgar ni la del índice. Las radiografías muestran una fractura supracondílea con desplazamiento completo del fragmento distal hacia atrás y afuera, sin contacto cortical.

Preguntas para discutir

  1. ¿Qué tipo de Gartland es y qué estructuras están en riesgo por la dirección del desplazamiento?
  2. ¿Qué hace en la primera hora y qué estudios evita para no retrasar la reducción?
  3. Tras reducir y fijar con agujas, la mano sigue rosada y sin pulso. ¿Qué opciones tiene y cuál elige?
  4. ¿Qué vigila en las siguientes 24 horas y por qué?
  5. ¿Qué le dice a la familia sobre la lesión del nervio?
Ver la resolución

Pregunta 1: es un Gartland III por el desplazamiento completo [1]. El desplazamiento posterolateral pone en riesgo la arteria braquial y el mediano o el interóseo anterior [1]; la incapacidad de flexionar la interfalángica distal del pulgar y del índice orienta a lesión del interóseo anterior [1]. Pregunta 2: examen documentado, férula braquial y reducción cerrada con fijación bajo fluoroscopia sin retraso por estudios de imagen vascular, que solo demoran la reducción [1]. La mano es caliente y rosada con llenado capilar menor de 3 segundos, así que no es una mano fría [1]; ante pulso ausente con mano perfundida, la AO indica reducción inmediata y reevaluar pulso y perfusión [3]. Pregunta 3: las opciones son exploración inmediata u observación hospitalaria de 24 a 48 horas [6]; la AAOS no halló evidencia para elegir [2]. En 71 niños con pulso ausente y lesión del mediano o del interóseo anterior, 52 (73 %) se trataron con reducción cerrada y en 50 de ellos bastó con agujas [23]. Una elección defendible es la observación estricta con examen seriado y umbral bajo para explorar si empeora la perfusión [6], sabiendo que el pulso volvió en 0,61 sin exploración [30]. Pregunta 4: perfusión y compartimentos; en ese perfil el síndrome compartimental ocurrió en 8,5 % (6 de 71), asociado con mala perfusión inicial y retraso hasta la cirugía [23]. Se inmoviliza a unos 70° de flexión, no más [1], y se vigila el dolor con la extensión pasiva de los dedos [3]. Pregunta 5: la mayoría son neuropraxias que se resuelven; 59 de 61 (97 %) con al menos 3 meses de seguimiento tuvieron resolución completa [23], y los tiempos medios descritos son de unos 2,5 meses para el mediano [1].

Mensaje para llevarse: Reducir primero, estudiar después; la mano y los compartimentos merecen la misma atención que el hueso [1].

Tema libre: Fractura supracondílea del húmero en el niño: del codo a la conducta en 10 minutos

Guion de 10 minutos

  1. Lámina 1 (primer minuto) · Caso didáctico inventado: un niño que cae de un columpio, con el codo deformado, la piel fruncida y la mano rosada sin pulso. Pregunta al auditorio: ¿qué hace primero? [1].
  2. Lámina 2 (segundo minuto) · Epidemiología y mecanismo: entre 55 % y 80 % de las fracturas de codo, pico entre 5 y 8 años y 97 % a 99 % en extensión por caída con la mano apoyada [1].
  3. Lámina 3 (tercer minuto) · Anatomía: dos pilares y una zona débil entre las fosas; el húmero distal aporta solo 20 % del crecimiento y remodela poco [14][1].
  4. Lámina 4 (cuarto minuto) · Clasificación de Gartland con Wilkins y Leitch: kappa interobservador de 0,74 en una serie, pero de 0,240 para separar IIA de IIB [19][10].
  5. Lámina 5 (quinto minuto) · Examen: la mano y los tres nervios primero. Entre 10 % y 20 % de las desplazadas tienen alteración vascular y entre 6,5 % y 19 % lesión nerviosa [1].
  6. Lámina 6 (sexto minuto) · Imagen: línea humeral anterior por el tercio medio del capitelo y Baumann de 72° (95 % entre 64° y 81°); no sobreinterpretar en menores de 4 años [24][8].
  7. Lámina 7 (séptimo minuto) · Tratamiento: la AAOS sugiere inmovilizar el tipo I y reducir y fijar el II y III desplazados, ambos con recomendación moderada; el II es el que divide [2][37].
  8. Lámina 8 (octavo minuto) · Agujas: cruzadas, más lesión cubital (hasta 4,3 veces); laterales, más pérdida de reducción (RR 1,44); con 3 agujas la fijación se mantuvo en 37 de 37 [42][44][4].
  9. Lámina 9 (noveno minuto) · Mano rosada sin pulso: sin consenso; pulso de vuelta en 0,61 sin exploración y en 0,94 con exploración; observación de 24 a 48 horas con umbral bajo para explorar [30][6].
  10. Lámina 10 (décimo minuto) · Complicaciones y pronóstico: compartimental en 0,49 % con fasciotomía y resultado satisfactorio a largo plazo en 75,3 %; cierre: reducir bien, fijar con geometría y vigilar la mano [29][39].

Mensajes clave

  • La mano y los nervios se examinan y se anotan antes de manipular y después de fijar [1].
  • La AAOS sugiere reducir y fijar con agujas lo desplazado, con recomendación moderada [2].
  • La técnica de fijación, no solo la configuración, previene la pérdida de reducción [4].
  • La mano rosada sin pulso es la zona sin consenso: observar de cerca o explorar [6].
  • El síndrome compartimental es raro pero se tiene que buscar activamente [29].

Lecturas y videos recomendados

Enlaces a fuentes externas, no copias. Los videos solo se cargan si tocas el botón.

Mis notas

Nada se envía al servidor.

Temas relacionados

Referencias

  1. Vaquero-Picado A, González-Morán G, Moraleda L. Management of supracondylar fractures of the humerus in children. EFORT Open Rev. 2018;3(10):526-540. doi:10.1302/2058-5241.3.170049 doi:10.1302/2058-5241.3.170049
    Revisión2018Texto abierto revisado
  2. American Academy of Orthopaedic Surgeons. Treatment of pediatric supracondylar humerus fractures: evidence-based clinical practice guideline [Internet]. Rosemont (IL): AAOS; 2011 [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://www.orthoguidelines.org/topic?id=1010 enlace oficial
    Guía clínica2011Texto abierto revisado
  3. Howard A, Slongo T. Patient examination. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/patient-examination enlace oficial
    Página oficial2026Texto abierto revisado
  4. Sankar WN, Hebela NM, Skaggs DL, Flynn JM. Loss of pin fixation in displaced supracondylar humeral fractures in children: causes and prevention. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):713-7. doi:10.2106/JBJS.F.00076 doi:10.2106/JBJS.F.00076
    Serie de casos2007Resumen revisado
  5. Skaggs DL, Cluck MW, Mostofi A, Flynn JM, Kay RM. Lateral-entry pin fixation in the management of supracondylar fractures in children. J Bone Joint Surg Am. 2004;86(4):702-7. doi:10.2106/00004623-200404000-00006 doi:10.2106/00004623-200404000-00006
    Serie de casos2004Resumen revisado
  6. Badkoobehi H, Choi PD, Bae DS, Skaggs DL. Management of the pulseless pediatric supracondylar humeral fracture. J Bone Joint Surg Am. 2015;97(11):937-43. doi:10.2106/JBJS.N.00983 doi:10.2106/JBJS.N.00983
    Revisión2015Resumen revisado
  7. Rees AB, Schultz JD, Wollenman LC, Moore-Lotridge SN, Martus JE, Schoenecker JG, et al. A Mini-Open Approach to Medial Pinning in Pediatric Supracondylar Humeral Fractures May Be Safer Than Previously Thought. J Bone Joint Surg Am. 2022;104(1):33-40. doi:10.2106/JBJS.21.00301 doi:10.2106/JBJS.21.00301
    Serie de casos2022Resumen revisado
  8. Herman MJ, Boardman MJ, Hoover JR, Chafetz RS. Relationship of the anterior humeral line to the capitellar ossific nucleus: variability with age. J Bone Joint Surg Am. 2009;91(9):2188-93. doi:10.2106/JBJS.H.01316 doi:10.2106/JBJS.H.01316
    Serie de casos2009Resumen revisado
  9. Blumberg SM, Kunkov S, Crain EF, Goldman HS. The predictive value of a normal radiographic anterior fat pad sign following elbow trauma in children. Pediatr Emerg Care. 2011;27(7):596-600. doi:10.1097/PEC.0b013e318222553b doi:10.1097/PEC.0b013e318222553b
    Estudio de cohorte2011Resumen revisado
  10. Leung S, Paryavi E, Herman MJ, Sponseller PD, Abzug JM. Does the Modified Gartland Classification Clarify Decision Making? J Pediatr Orthop. 2018;38(1):22-26. doi:10.1097/BPO.0000000000000741 doi:10.1097/BPO.0000000000000741
    Serie de casos2018Resumen revisado
  11. Kocher MS, Kasser JR, Waters PM, Bae D, Snyder BD, Hresko MT, et al. Lateral entry compared with medial and lateral entry pin fixation for completely displaced supracondylar humeral fractures in children. A randomized clinical trial. J Bone Joint Surg Am. 2007;89(4):706-12. doi:10.2106/JBJS.F.00379 doi:10.2106/JBJS.F.00379
    Ensayo aleatorizado2007Resumen revisado
  12. Farrow L, Ablett AD, Mills L, Barker S. Early versus delayed surgery for paediatric supracondylar humeral fractures in the absence of vascular compromise: a systematic review and meta-analysis. Bone Joint J. 2018;100-B(12):1535-1541. doi:10.1302/0301-620X.100B12.BJJ-2018-0982.R1 doi:10.1302/0301-620X.100B12.BJJ-2018-0982.R1
    Revisión sistemática / metaanálisis2018Resumen revisado
  13. Boutros M, Awad G, Saad JP, Smadi Z, Masrouha K. Daytime Versus After-hours Surgical Fixation of Pediatric Supracondylar Humeral Fractures: A Meta-analysis. J Pediatr Orthop. 2026;46(10):603-610. doi:10.1097/BPO.0000000000003315 doi:10.1097/BPO.0000000000003315
    Revisión sistemática / metaanálisis2026Resumen revisado
  14. Howard A, Slongo T. Distal humeral surgical and developmental anatomy. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/distal-humeral-surgical-and-developmental-anatomy enlace oficial
    Página oficial2026Texto abierto revisado
  15. Flynn K, Shah AS, Brusalis CM, Leddy K, Flynn JM. Flexion-Type Supracondylar Humeral Fractures: Ulnar Nerve Injury Increases Risk of Open Reduction. J Bone Joint Surg Am. 2017;99(17):1485-1487. doi:10.2106/JBJS.17.00068 doi:10.2106/JBJS.17.00068
    Estudio de cohorte2017Resumen revisado
  16. Eckert K, Janssen N, Ackermann O, Schweiger B, Radeloff E, Liedgens P. Ultrasound diagnosis of supracondylar fractures in children. Eur J Trauma Emerg Surg. 2014;40(2):159-68. doi:10.1007/s00068-013-0306-2 doi:10.1007/s00068-013-0306-2
    Estudio de cohorte2014Resumen revisado
  17. Leitch KK, Kay RM, Femino JD, Tolo VT, Storer SK, Skaggs DL. Treatment of multidirectionally unstable supracondylar humeral fractures in children. A modified Gartland type-IV fracture. J Bone Joint Surg Am. 2006;88(5):980-5. doi:10.2106/JBJS.D.02956 doi:10.2106/JBJS.D.02956
    Serie de casos2006Resumen revisado
  18. Robertson AK, Snow E, Browne TS, Brownell S, Inneh I, Hill JF. Who Gets Compartment Syndrome?: A Retrospective Analysis of the National and Local Incidence of Compartment Syndrome in Patients With Supracondylar Humerus Fractures. J Pediatr Orthop. 2018;38(5):e252-e256. doi:10.1097/BPO.0000000000001144 doi:10.1097/BPO.0000000000001144
    Estudio de cohorte2018Resumen revisado
  19. Barton KL, Kaminsky CK, Green DW, Shean CJ, Kautz SM, Skaggs DL. Reliability of a modified Gartland classification of supracondylar humerus fractures. J Pediatr Orthop. 2001;21(1):27-30. doi:10.1097/00004694-200101000-00007 doi:10.1097/00004694-200101000-00007
    Serie de casos2001Resumen revisado
  20. Teo TL, Schaeffer EK, Habib E, Cherukupalli A, Cooper AP, Aroojis A, et al. Assessing the reliability of the modified Gartland classification system for extension-type supracondylar humerus fractures. J Child Orthop. 2019;13(6):569-574. doi:10.1302/1863-2548.13.190005 doi:10.1302/1863-2548.13.190005
    Serie de casos2019Resumen revisado
  21. Babal JC, Mehlman CT, Klein G. Nerve injuries associated with pediatric supracondylar humeral fractures: a meta-analysis. J Pediatr Orthop. 2010;30(3):253-63. doi:10.1097/BPO.0b013e3181d213a6 doi:10.1097/BPO.0b013e3181d213a6
    Revisión sistemática / metaanálisis2010Resumen revisado
  22. Howard A, Slongo T. Anterior approach to the pediatric distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/approach/anterior-approach enlace oficial
    Página oficial2026Texto abierto revisado
  23. Harris LR, Arkader A, Broom A, Flynn J, Yellin J, Whitlock P, et al. Pulseless Supracondylar Humerus Fracture With Anterior Interosseous Nerve or Median Nerve Injury-An Absolute Indication for Open Reduction? J Pediatr Orthop. 2019;39(1):e1-e7. doi:10.1097/BPO.0000000000001238 doi:10.1097/BPO.0000000000001238
    Serie de casos2019Resumen revisado
  24. Williamson DM, Coates CJ, Miller RK, Cole WG. Normal characteristics of the Baumann (humerocapitellar) angle: an aid in assessment of supracondylar fractures. J Pediatr Orthop. 1992;12(5):636-9. PMID 1517426
    Serie de casos1992Resumen revisado
  25. Kappelhof B, Roorda BL, Poppelaars MA, The B, Eygendaal D, Mulder PGH, et al. Occult Fractures in Children with a Radiographic Fat Pad Sign of the Elbow: A Meta-Analysis of 10 Published Studies. JBJS Rev. 2022;10(10). doi:10.2106/JBJS.RVW.22.00114 doi:10.2106/JBJS.RVW.22.00114
    Revisión sistemática / metaanálisis2022Resumen revisado
  26. Girdhar N, McCreary DJ, Chan N, Nedyalkova A, Rees J. How Accurate Is Point-of-Care Ultrasound for Detecting Pediatric Elbow Fractures Presenting to the Emergency Department?: A Systematic Review and Meta-Analysis. Pediatr Emerg Care. 2026;. doi:10.1097/PEC.0000000000003653 doi:10.1097/PEC.0000000000003653
    Revisión sistemática / metaanálisis2026Resumen revisado
  27. Howard A, Slongo T. Timing of treatment of fractures of the distal humerus. En: AO Surgery Reference, Pediatric trauma: distal humerus [Internet]. Davos: AO Foundation; [consultado el 23 de octubre de 2026]. Disponible en: https://surgeryreference.aofoundation.org/orthopedic-trauma/pediatric-trauma/distal-humerus/further-reading/timing-of-treatment-of-fractures-of-the-distal-humerus enlace oficial
    Página oficial2026Texto abierto revisado
  28. Heyer JH, Mitchell SL, Garcia S, Flynn JM, Anari JB. A Modern Day Timeline for In-Hospital Monitoring in Perfused, Pulseless Pediatric Supracondylar Humerus Fractures. J Pediatr Orthop. 2022;42(10):589-594. doi:10.1097/BPO.0000000000002241 doi:10.1097/BPO.0000000000002241
    Estudio de cohorte2022Resumen revisado
  29. Armstrong DG, MacNeille R, Lehman EB, Hennrikus WL. Compartment Syndrome in Children With a Supracondylar Fracture: Not Everyone has Risk Factors. J Orthop Trauma. 2021;35(8):e298-e303. doi:10.1097/BOT.0000000000002030 doi:10.1097/BOT.0000000000002030
    Estudio de cohorte2021Resumen revisado
  30. Itte VN, Cowie J, Ali Yusuf Y, Zafar A, Wilson M, Jacob R, et al. The management of pink pulseless hands in paediatric supracondylar humerus fractures: A systematic review and meta-analysis. Injury. 2026;57(8):113461. doi:10.1016/j.injury.2026.113461 doi:10.1016/j.injury.2026.113461
    Revisión sistemática / metaanálisis2026Resumen revisado
  31. Baumann AN, Anaspure O, Patel S, Shams K, Yoder RG, Mistovich RJ. Examining Outcomes and Complications for Operative Versus Nonoperative Treatment of Pediatric Type II Supracondylar Humerus Fractures: A Systematic Review of Comparative Studies. J Pediatr Orthop. 2025;45(1):e1-e9. doi:10.1097/BPO.0000000000002789 doi:10.1097/BPO.0000000000002789
    Revisión sistemática / metaanálisis2025Resumen revisado
  32. McCartney CC, Thompson S, Waller G, Parker J, Hart T, Malloy K, et al. Gartland Type IIa Supracondylar Humerus Fractures: Outcomes of Attempted Nonoperative Management. J Pediatr Orthop. 2022;42(6):314-320. doi:10.1097/BPO.0000000000002154 doi:10.1097/BPO.0000000000002154
    Estudio de cohorte2022Resumen revisado
  33. Lucas DE, Willis LM, Klingele KE. Factors predictive of early radiographic failure after closed reduction of Gartland type II supracondylar humeral fractures. J Orthop Trauma. 2013;27(8):457-61. doi:10.1097/BOT.0b013e31827aa78e doi:10.1097/BOT.0b013e31827aa78e
    Estudio de cohorte2013Resumen revisado
  34. González-Morgado D, Blasco-Casado F, Guerra-Farfán E, De María Prieto JM, Jambrina-Abasolo U, Lara-Taranchenko Y, et al. Anterior approach for pediatric supracondylar humerus fractures: A systematic review. Rev Esp Cir Ortop Traumatol. 2024;68(5):513-523. doi:10.1016/j.recot.2024.06.002 doi:10.1016/j.recot.2024.06.002
    Revisión sistemática / metaanálisis2024Resumen revisado
  35. Marson BA, Ikram A, Craxford S, Lewis SR, Price KR, Ollivere BJ. Interventions for treating supracondylar elbow fractures in children. Cochrane Database Syst Rev. 2022;6(6):CD013609. doi:10.1002/14651858.CD013609.pub2 doi:10.1002/14651858.CD013609.pub2
    Revisión sistemática / metaanálisis2022Resumen revisado
  36. Coupal S, Lukas K, Plint A, Bhatt M, Cheung K, Smit K, et al. Management of Gartland Type 1 Supracondylar Fractures: A Systematic Review. Front Pediatr. 2022;10:863985. doi:10.3389/fped.2022.863985 doi:10.3389/fped.2022.863985
    Revisión sistemática / metaanálisis2022Resumen revisado
  37. Boutros M, Awad G, Hamyeh A, Elhassan B. Operative versus nonoperative treatment of type II pediatric supracondylar humeral fractures: a meta-analysis. Eur J Orthop Surg Traumatol. 2026;36(1). doi:10.1007/s00590-026-04718-w doi:10.1007/s00590-026-04718-w
    Revisión sistemática / metaanálisis2026Resumen revisado
  38. Moraleda L, Valencia M, Barco R, González-Moran G. Natural history of unreduced Gartland type-II supracondylar fractures of the humerus in children: a two to thirteen-year follow-up study. J Bone Joint Surg Am. 2013;95(1):28-34. doi:10.2106/jbjs.l.00132 doi:10.2106/jbjs.l.00132
    Estudio de cohorte2013Resumen revisado
  39. Sinikumpu JJ, Victorzon S, Pokka T, Lindholm EL, Peljo T, Serlo W. The long-term outcome of childhood supracondylar humeral fractures: A population-based follow up study with a minimum follow up of ten years and normal matched comparisons. Bone Joint J. 2016;98-B(10):1410-1417. doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923 doi:10.1302/0301-620X.98B10.35923
    Estudio de cohorte2016Resumen revisado
  40. Xing B, Dong B, Che X. Medial-lateral versus lateral-only pinning fixation in children with displaced supracondylar humeral fractures: a meta-analysis of randomized controlled trials. J Orthop Surg Res. 2023;18(1):43. doi:10.1186/s13018-023-03528-8 doi:10.1186/s13018-023-03528-8
    Revisión sistemática / metaanálisis2023Resumen revisado
  41. Ismayl G, Kim WJ, Iqbal M, Sajid S. Early Versus Delayed Treatment for Gartland Type III Supracondylar Humeral Fractures in Children: A Systematic Review and Meta-analysis. Indian J Orthop. 2022;56(11):1871-1881. doi:10.1007/s43465-022-00734-0 doi:10.1007/s43465-022-00734-0
    Revisión sistemática / metaanálisis2022Resumen revisado
  42. Woratanarat P, Angsanuntsukh C, Rattanasiri S, Attia J, Woratanarat T, Thakkinstian A. Meta-analysis of pinning in supracondylar fracture of the humerus in children. J Orthop Trauma. 2012;26(1):48-53. doi:10.1097/BOT.0b013e3182143de0 doi:10.1097/BOT.0b013e3182143de0
    Revisión sistemática / metaanálisis2012Resumen revisado
  43. Slobogean BL, Jackman H, Tennant S, Slobogean GP, Mulpuri K. Iatrogenic ulnar nerve injury after the surgical treatment of displaced supracondylar fractures of the humerus: number needed to harm, a systematic review. J Pediatr Orthop. 2010;30(5):430-6. doi:10.1097/BPO.0b013e3181e00c0d doi:10.1097/BPO.0b013e3181e00c0d
    Revisión sistemática / metaanálisis2010Resumen revisado
  44. Kwok SM, Clayworth C, Nara N. Lateral versus cross pinning in paediatric supracondylar humerus fractures: a meta-analysis of randomized control trials. ANZ J Surg. 2021;91(5):980-985. doi:10.1111/ans.16743 doi:10.1111/ans.16743
    Revisión sistemática / metaanálisis2021Resumen revisado
  45. Abdel Karim M, Hosny A, Nasef Abdelatif NM, Hegazy MM, Awadallah WR, Khaled SA, et al. Crossed Wires Versus 2 Lateral Wires in Management of Supracondylar Fracture of the Humerus in Children in the Hands of Junior Trainees. J Orthop Trauma. 2016;30(4):e123-8. doi:10.1097/BOT.0000000000000473 doi:10.1097/BOT.0000000000000473
    Ensayo aleatorizado2016Resumen revisado
  46. Dobbe A, Schaeffer EK, Baraza N, Miyanji F, Alvarez C, Cooper AP, et al. Management of displaced supracondylar fractures of the humerus using lateral versus crossed Kirschner wires: a prospective randomized controlled clinical trial. Bone Joint J. 2026;108-B(2):209-215. doi:10.1302/0301-620X.108B2.BJJ-2024-1529.R2 doi:10.1302/0301-620X.108B2.BJJ-2024-1529.R2
    Ensayo aleatorizado2026Resumen revisado
  47. Girardin C, Petitpas C, Zampieri A, Canavese F, Roux-Deboffle R, Mainard N, et al. Surgical treatment of supracondylar fractures in children: should the pins be buried or left exposed? Comparative study of functional and radiographic results of two surgical protocols. Injury. 2025;56(11):112768. doi:10.1016/j.injury.2025.112768 doi:10.1016/j.injury.2025.112768
    Estudio de cohorte2025Resumen revisado
  48. Gupta SK, Esposito ER, Phillips R, Schwab PE, Leary EV, Hoernschemeyer DG. Effect of Antibiotic Prophylaxis on Infection Rates in Pediatric Supracondylar Humerus Fractures Treated with Closed Reduction and Percutaneous Pinning: A Prospective Double-Blinded Randomized Controlled Trial. J Am Acad Orthop Surg. 2024;32(9):410-416. doi:10.5435/JAAOS-D-23-00795 doi:10.5435/JAAOS-D-23-00795
    Ensayo aleatorizado2024Resumen revisado
  49. White L, Mehlman CT, Crawford AH. Perfused, pulseless, and puzzling: a systematic review of vascular injuries in pediatric supracondylar humerus fractures and results of a POSNA questionnaire. J Pediatr Orthop. 2010;30(4):328-35. doi:10.1097/BPO.0b013e3181da0452 doi:10.1097/BPO.0b013e3181da0452
    Revisión sistemática / metaanálisis2010Resumen revisado
  50. Solfelt DA, Hill BW, Anderson CP, Cole PA. Supracondylar osteotomy for the treatment of cubitus varus in children: a systematic review. Bone Joint J. 2014;96-B(5):691-700. doi:10.1302/0301-620X.96B5.32296 doi:10.1302/0301-620X.96B5.32296
    Revisión sistemática / metaanálisis2014Resumen revisado
  51. Tuomilehto N, Sommarhem A, Nietosvaara AY. 9 years' follow-up of 168 pin-fixed supracondylar humerus fractures in children. Acta Orthop. 2018;89(3):351-356. doi:10.1080/17453674.2018.1438765 doi:10.1080/17453674.2018.1438765
    Estudio de cohorte2018Resumen revisado
  52. Jones NJ, Zarook E, Ayub A, Manoukian D, Maizen C, Bijlsma P, et al. Postoperative Immobilization Period for Pediatric Supracondylar Fractures: The Shorter the Better? J Pediatr Orthop. 2024;44(4):203-207. doi:10.1097/BPO.0000000000002636 doi:10.1097/BPO.0000000000002636
    Estudio de cohorte2024Resumen revisado

Citar este tema

Cevallos A. Fractura supracondílea del húmero en el niño. t.cescac.com [Internet]. Guayaquil: CESCAC; 2026. [actualizado 2026 oct 23; citado 2026 oct 30]. Disponible en: https://t.cescac.com/tema/fractura-supracondilea-humero-nino/

Material educativo para profesionales y estudiantes de medicina; no reemplaza el juicio clínico, las guías institucionales ni la supervisión del tutor. Los casos y ejemplos son didácticos, no corresponden a pacientes reales. ¿Encontraste un error? Repórtalo.